martes, 29 de noviembre de 2016

Habrá revancha

El clásico de la Villa fue empate 0-0 y de esa forma Rampla Juniors aseguró su permanencia en Primera División, por más que la derrota de Villa Española ante River Plate hacía innecesario para los picapiedras llevarse algún punto del Tróccoli. Ese objetivo fue cumplido pero quedó en deuda el otro: ganarle al rival de todas las horas y cortar la racha de 10 partidos sin ganar un clásico (ahora son 11, igualando el invicto que Rampla sostuvo entre los campeonatos uruguayos de 1947 y 1953).

Claro, esa sequía que padecemos desde el año 2008 no es responsabilidad de este plantel, sino de los anteriores. Estos muchachos jugaron el clásico de la forma que hay que jugarlo: dejando la vida. Quizás la lluvia y el barro lo hicieron más “épico”, pero lo cierto es que no debe haber ningún hincha de Rampla que no haya quedado conforme con la actitud de nuestros futbolistas.

Lo futbolístico estuvo en el debe, pero seamos sinceros, ese fue el debe de los picapiedras durante todo el torneo. Con Corengia y con Araújo. Por algo en este momento somos el equipo con menor cantidad de goles a favor: apenas 8 en 11 partidos. Y aún así, por lo parejo del certamen, matemáticamente tenemos chances de clasificar a la Copa Sudamericana. Hay que ganar los dos partidos que quedan (Boston River y Wandererers) y depender de un montón de resultados, pero aún así la posibilidad existe.

El entrenador Fernando Araújo dispuso que en el clásico comenzaran jugando los mismos 11 futbolistas que la semana anterior habían sido titulares contra Juventud de Las Piedras, haciendo honor al viejo dicho futbolero “equipo que gana no se toca”. De todos modos llamó la atención la ausencia de Emiliano García, suspendido en el choque ante los pedrenses, que frente al vecino de la Villa no tuvo un lugar ni en el banco de suplentes. Lo mismo pasó con Cristian Olivera, quien venía recuperándose de una lesión.

Rodrigo Odriozola estuvo en el arco; Gabriel De León, Willington Techera, Williams Martínez y Camilo Cándido en defensa; Jhony Galli, Nicolás Rocha y Mauricio Felipe en el mediocampo; Adrián Leites y Santiago González más adelantados; quedando Kevin Gissi como único punta.

Los primeros minutos fueron parejos, más de estudio que otra cosa. De entrada ya se vio un Rampla firme en defensa y batallador en el medio, que intentaba jugar por las bandas para llegar arriba. Justo es decir que la lluvia y el mal estado del campo de juego tampoco permitían un juego atildado, y en muchos momentos no quedaba otra que pegarle para adelante y esperar un error rival o un balón suelto que pudiera originar una chance.




(foto: Ovación Digital)

A los 15’ llegó la primera oportunidad de gol (y a la postre, una de las únicas). Los picapiedras recuperaron un balón en campo contrario y rápidamente Adrián Leites buscó a Gissi en el área. El rubio delantero picó habilitado y quedaba de cara al arco, pero el arquero rival salió rápido a cortar y llegó justo antes a la pelota. Lamentablemente Kevin chocó con el guardameta y ambos tuvieron que salir lesionados. Mauricio Felipe aprovechaba el rebote y convertía el gol, pero la incidencia ya estaba anulada por el juez Christian Ferreyra.

El juego estuvo detenido varios minutos mientras atendían al arquero local, y eso de algún modo “enfrió” lo que era el comienzo de un buen momento de Rampla en el partido. El rival apareció mejor acomodado en la reanudación y empezó a llevar el juego hacia nuestro campo, aunque sin profundidad. Salvo un remate desde fuera del área que Odriozola tuvo problemas para controlar y terminó rechazando la defensa, los picapiedras no vieron en riesgo su arco.

Nuestro equipo sintió la salida de Gissi al minuto 21 (ingresó Matías Rigoleto en su lugar) ya que Kevin podía complicar a los zagueros rivales en el juego aéreo, característica que no posee Matías, que se adapta mejor a jugar por abajo y en velocidad. Lo más peligroso se generaba cuando se juntaban Santiago González y Adrián Leites.

Así fue que a los 36 minutos González encaró rumbo al área y fue derribado sobre la medialuna por un futbolista albiceleste que ya tenía tarjeta amarilla y perfectamente pudo ser expulsado en la incidencia. El tiro libre lo ejecutó Williams Martínez y la guinda se fue apenas por encima del horizontal.

Y apenas 2 minutos después se dio la incidencia donde se nos paralizó el corazón a todos. Vino hacia nuestro arco un remate cruzado desde la derecha que atravesó toda el área, llegando a los pies de Gabriel De León, que esperaba en el segundo palo. Lo complicado del campo de juego hizo que De León tuviera serias dificultades para dominar el balón, el cual se le fue hacia el arco. Afortunadamente tuvo la sangre fría para pisarlo sobre la línea y sacarlo. La imagen televisiva mostró claramente que la pelota no entró toda. El juez Ferreyra estaba excelentemente ubicado.

Así llegamos al final del primer tiempo con un 0-0 que ya pintaba para mantenerse hasta el final del partido. En la etapa complementaria prácticamente no pasó nada, salvo una distracción en nuestra defensa que terminó con un remate cruzado que un futbolista de ellos por muy poco no pudo cabecear hacia la red, cuando tenía el arco libre.

A los 20’ Araújo puso a Mateo Bustos por Leites y el mediocampista argentino entró bien y le dio otra frescura y velocidad a nuestro ataque. Generó un par de jugadas interesantes que no pudieron ser capitalizadas.

En una de ellas Matías Rigoleto tomó la guinda en las puertas del área, eludió a su defensor y remató de zurda, pero la pelota rebotó en un contrario y se fue para un costado. Y faltando pocos minutos Matías recibió un pase profundo de Galli, picó al espacio libre pero el arquero llegó antes, rechazando la pelota, que rebotó en Matías y se perdió afuera. Perfectamente podría haber salido hacia el arco. No fue así porque la suerte tampoco quiere darnos una manito para ganar el clásico.

Llegó el pitazo final de Christian Ferreyra y se consumó la igualdad. Esta vez no pudo ser, pero seguramente si los próximos clásicos se juegan con esta actitud, ese ansiado triunfo no va a tardar en llegar. El picapiedra confirmó su permanencia en Primera División y el año que viene tendremos otras dos oportunidades para lograrlo. ¡ARRIBA RAMPLA!

Resumen del partido



Comentario: Marcelo Baruffaldi (@crearoreventar)
Información vía whatsapp: Emilio Fernández (@DurosConceptos)
Facilitador de MEMES: Adrián Barreto (@adribarreto90)

lunes, 31 de octubre de 2016

Película repetida

“Llegué a definir casi sin fuerzas, entonces cerré los ojos y le pegué fuerte. La pelota le pegó entre las piernas a Héctor Tuja y aproveché el rebote para hacer el gol. Ganamos 2 a 1. Tuja no se olvida más de ese gol, años después me dijo que estuvo una semana poniéndose hielo”. La frase corresponde a Héctor Codevila, ex futbolista ramplense, que el otro día una vez finalizado el partido recordaba lo que hoy, 30 años después, sigue siendo el último triunfo de Rampla Juniors sobre Defensor por Campeonatos Uruguayos.

Como viene pasando desde aquel 1986 hasta la fecha, seguimos sin poder derrotar a los violetas, salvo por aquella Liguilla del año 2008 cuando nos impusimos 2-1 en el Parque Saroldi. Esta vez ni siquiera pudimos sumar un punto, porque en la última jugada del partido nos convirtieron el gol que inclinó el resultado a favor de los visitantes.

Luego de los auspiciosos 45 minutos disputados ante Peñarol, lo lógico era mantener el mismo equipo y así lo decidió el entrenador Fernando Araújo. Rodrigo Odriozola estuvo en el arco; la defensa tuvo a Willington Techera, Emiliano García y Williams Martínez en la zaga, reforzados por Gabriel De León en la derecha y Camilo Cándido en la izquierda; en el mediocampo Adrián Leites, Nicolás Rocha y Mauricio Felipe; quedando Matías Rigoleto y Kevin Gissi en ofensiva.



(foto: AUF OFICIAL)

Aunque se mantuvieron los nombres y la figura táctica, el rendimiento no fue el mismo, en cierto modo porque el rival se mostró más cauteloso que los aurinegros, arriesgando menos, atacando con menor número de futbolistas, y manteniendo siempre el orden defensivo para no dejar espacios.

Adrián Leites nuevamente fue lo más claro de Rampla, pidiendo siempre la pelota y tratando de jugar en corto con sus compañeros, aunque algo más impreciso en los pases largos. La cancha en ese sentido tampoco ayuda, ya que al estar mojada la guinda pica y se va rápido para afuera (más adelante nos vamos a referir a este tema del escenario).

En la primera mitad solo cabe destacar un tiro libre de Emiliano García, que sorprendió buscando el arco desde larga distancia, cuando todos esperaban el centro. La pelota se fue apenas afuera. Y lo otro que hay que señalar son las dos jugadas polémicas de la tarde.

La primera ya a los 11 minutos de juego. Saque lateral enviado al corazón del área, Kevin Gissi que logra dominar, aguantando la marca de sus rivales, y en medio del entrevero es derribado por un futbolista contrario. La jugada se vio clara desde la tribuna y luego sería confirmada por la imagen televisiva: ERA PENAL. Andrés Cunha no lo sancionó.

La segunda polémica es sobre la hora del primer tiempo. Buena jugada entre Leites y De León (la sociedad que mejor funcionó en esa mitad inicial), desborde de Gabriel y centro perfecto al primer palo, donde arremetía Gissi, quien parece ser sujetado por el defensa Correa. A punto tal que Kevin se levanta y protesta airosamente, algo poco común en él. El juez Cunha otra vez dejó seguir la jugada.

Mientras vemos como al equipo vecino del barrio le cobran penales todo el tiempo (incluso dos en un mismo partido), a nosotros pareciera que solo si hay sangre nos van a sancionar una pena máxima a favor. Y eso sin contar el bochornoso penal en contra que nos cobran frente a Racing faltando 5 minutos, que nos cuesta la derrota en ese vital partido.

En el segundo tiempo el panorama cambió, fundamentalmente cuando el técnico rival realizó una serie de variantes que le dieron mayor dinámica a su equipo, y Rampla comenzó a sentir el desgaste del ida y vuelta. Los violetas se adueñaron del balón y jugaron casi todo el complemento en campo nuestro, cada vez más cerca del arco de Odriozola.



(foto: AUF OFICIAL)

Araújo mandó al campo a Emanuel Cuello por Cándido (que arrastraba una lesión pero jugó igual) y luego puso a Santiago González por Gissi, quien pidió el cambio por estar sentido (esperemos que no sea algo de gravedad).

Al salir Kevin perdimos al futbolista que mejor podía aguantar el balón y generar alguna falta que nos permitiera darle un respiro a nuestra defensa. Santiago no pudo cumplir esa tarea. Ya dentro de los 15 minutos finales, Araújo dio ingreso a Cristian Olivera, sacando a Adrián Leites, a quien se veía muy cansado.

Esta variante, muy pedida por buena parte de la parcialidad, quizás debió ser realizada antes, porque en ese momento lo primordial era usar el último cambio para reforzar la marca, porque nos estaban llegando por todos lados, fundamentalmente por el sector derecho de nuestra defensa.

Olivera le metió una buena pelota en profundidad a González que este no pudo rematar bien, pisando el área, pero no pudo gravitar mucho más porque la pelota pocas veces le llegó bien jugada. En ataque tuvimos un tímido remate de Felipe desde la medialuna y nada más.

En los minutos finales nuestro equipo era claramente superado en el aspecto físico y aguantaba como podía el cero en el arco. Incluso tuvimos la suerte que un remate de media distancia de un futbolista rival pegó en el palo, cuando Odriozola solo atinaba a mirar.

Y como tantas otras veces, los descuentos fueron fatales contra Defensor. Cunha adicionó 3, y cuando iban 47´30" llegó el gol. Un tremendo centro con cara externa del pie desde la derecha, y el ingreso de Facundo Castro totalmente solo para desviar la guinda hacia el arco y vencer a Odriozola. Distracción de nuestra línea final, que puede haberse debido al cansancio físico y mental.

Llegó el final del partido y se nos escapó un punto que, como está la cosa ahora, era muy importante. Cada unidad es vital para mantenernos a resguardo en la lucha por la permanencia. Dentro de todo lo malo, Villa Española no pasó del empate ante Juventud y tan solo nos descontó un punto.

Esta semana se conocerá el fallo del partido que Rampla le va ganando 1-0 a Peñarol. Es clave asegurar ese triunfo, sea en las oficinas de la AUF o en el campo de juego. Necesitamos sumar y cortar esta racha que ya es de 4 derrotas consecutivas. Nos permitiría alejarnos de Villa Española y acercarnos a Boston River.

Antes de terminar esta crónica, dos reflexiones.

Primero: entendemos que hay que revisar el hecho de fijar el Nasazzi para nuestros partidos como local. Si no se puede jugar en el Estadio Olímpico porque hay que levantar el muro y hacer reparaciones, fijemos otro escenario. El Nasazzi está impecable y el hecho de ser regado poco antes de comenzar los partidos hace que se juegue a gran velocidad, con mucha dinámica, y ha quedado demostrado que nuestro equipo no puede mantener ese ritmo los 90 minutos. Esto se notó ante Liverpool y frente a Fénix, pero rompió los ojos frente a Defensor. Estamos dando mucha ventaja fijando un escenario que termina siendo favorable al juego de nuestros rivales.

Segundo (pero mucho más importante): repudiamos los gritos al futbolista Guillermo de los Santos referidos a una desgracia personal que le tocó vivir. Esto ocurrió antes de comenzar el segundo tiempo, desde un sector donde SUPUESTAMENTE se encuentra la gente más pacífica. Condenamos enfáticamente cualquier manifestación de violencia o insultos hacia cualquier involucrado en un espectáculo deportivo, y más aún cuando se cruzan ciertos límites que no hay que traspasar.

El próximo partido de los picapiedras será de local ante River Plate. ¡Arriba Rampla!

Comentario: Marcelo Baruffaldi (@crearoreventar)
Estudios centrales: Emilio Fernández (@DurosConceptos)
Fotos en blanco y negro: Adrián Barreto (@adribarreto90)