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domingo, 15 de julio de 2018

Empieza nuestro mundial

Se termina la Copa del Mundo Rusia 2018 y la semana próxima ya comienza la actividad para Rampla Juniors. Primero el jueves a las 21:45 enfrentaremos a Independiente Santa Fe por la Copa Sudamericana en el Franzini y luego el domingo a las 15:00 será el debut en el Torneo Clausura recibiendo a Fénix en nuestro Estadio Olímpico.

Los dirigidos por Julio Fuentes realizaron este sábado un encuentro de preparación frente a Torque. El primer partido fue victoria picapiedra 4-0. Tras un primer tiempo parejo y sin goles, en el complemento (ambos fueron de 35 minutos) Jhony Galli puso el 1-0 con un remate desde fuera del área y de ahí en más Rampla fue absoluto dominador.

Diego Martiñones en dos oportunidades y Hugo Dorrego marcaron los goles para el definitivo 4-0 sobre el conjunto que habitualmente viste de celeste. La primer oncena tuvo a Rodrigo Odriozola en el arco; Alejandro Furia, Gonzalo Rizzo, Edgar Martínez y Mauricio Felipe en defensa; Hugo Dorrego, Jhony Galli, Cristian Olivera y Matías Rigoleto en el mediocampo; Delis Vargas y Diego Martiñones como atancantes. Ignacio Panzariello, Gastón Díaz y Nicolás Rocha también formaron parte del movimiento.

 
(foto: prensa oficial de Rampla Juniors)

En el segundo partido jugaron Juan Falchi, Claudio Servetti, Mauro Brasil, Matías Soto, Camilo Candido, Ignacio Panzariello, Gastón Diaz, Nicolás Rocha, Adrián Leites, Julián Lalinde y Matías Cóccaro. Leites de penal marcó el único tanto del partido. El último en sumarse al grupo fue Mauro Brasil, nuevamente cedido a préstamo por Peñarol.

Para la segunda fase de Copa Sudamericana los equipos tienen la posibilidad de incorporar 3 futbolistas. El resto deben haber estado en la lista de la primera fase. Los jugadores que Rampla sumó a la competición son Edgar Martínez, Gastón Díaz y Delis Vargas.

Extra-oficialmente, los precios de las entradas para el partido del jueves serían:
Socios de Rampla $ 150
Generales $300
Socios de clubes AUF $ 200

Los árbitros serán ecuatorianos: Omar Ponce (que sustituye a Carlos Orbe, el que estaba designado inicialmente pero sufrió una lesión), junto a Edwin Bravo y Flavio Nall.

De más está decir que ningún ramplense puede faltar a la cita. Enfrentamos a un rival muy difícil pero la llave comienza de cero y un buen resultado como locales nos dará posibilidades de lograr la hazaña en Colombia y avanzar a la siguiente fase.

En medio de todo esto (jugar por la Copa y por el Clausura), Rampla Juniors disputará un partido amistoso muy especial. El miércoles 25 de julio se medirá con River Plate de Argentina en el Campus de Maldonado. Estará en disputa la Copa Ángel Labruna, ídolo de los millonarios que también visitó la camiseta rojiverde.

Si bien el equipo argentino vendrá con un equipo B, es una imperdible oportunidad de disfrutar de un partido donde Rampla Juniors enfrentará a uno de los equipos más grandes del continente.

 

sábado, 14 de julio de 2018

El viejo Rampla ya supo ganarle a Independiente Santa Fe

El próximo jueves 19 de julio, en encuentro de ida como local por la segunda fase de la Copa Sudamericana, Rampla Juniors enfrentará a Independiente Santa Fe de Colombia. Hasta ahora ambas instituciones se han enfrentado en cuatro ocasiones: dos victorias de los rojiverdes y dos empates. 

Hoy, los antecedentes más recientes del equipo conocido como “El Cardenal”, lo colocan como un rival en extremo difícil para los rojiverdes. Ganador de la “Copa Sudamericana” en 2015, el conjunto de Bogotá ha ganado dieciséis campeonatos oficiales en Colombia y es considerado uno de los tres cuadros más importantes del país cafetero. Pero, en todo tiempo y circunstancia, el “Viejo Rampla” fue, es, y será capaz de alcanzar épicas conquistas. 

1954. Bogotá, Colombia. Equipo de Rampla Juniors que enfrentó por primera vez a Independiente Santa Fe. De izquierda a derecha, de pie: Rodolfo Pini (DT), Ladislao Brazionis, William Martínez (capitán), Pedro Rodríguez, Luis Alberto Sabatel, Hosiris Romero, Aldo Cerruti, Omar Cancela y Juan F. Cortalezzi (K); agachados: Washington Puente, Alberto Kulys, Manuel Loza, Guzmán González, Dante De Simone y Mario Beltrán (equipier). El encuentro finalizó empatado 1 a 1. Alberto Kulys hizo el gol rojiverde. 

Gira en América Central y del Sur en 1954 

A veinticinco años de la magnífica gira realizada por Europa en 1929, no obstante, iniciada y culminada en Brasil, Rampla Juniors realizó una nueva expedición por países del continente americano en 1954, con un saldo excepcional de catorce triunfos, seis empates y solamente dos derrotas, 61 goles a favor y 34 en contra. 

El 15 de enero de 1954 emprendió viaje la delegación presidida por Rodolfo Blasina, acompañado de los dirigentes Francisco Noble y Armando López. Integraban el plantel del equipo: Pedro Rodríguez y Aldo Cerruti (arqueros); William Martínez (capitán), Ladislao Brazionis, Luis Alberto Sabatel, Mario Martínez, Ubire Durán, José Luján y Omar Cancela (defensas); Washington Puente, Alberto Kulys, Manuel Loza, Ramón Cantou, Vladas Douksas, Santos Carámbula y Dante De Simone (como volantes y delanteros). Los jugadores Hosiris Romero y Julio César Quiroga, procedentes de Liverpool, y Guzmán González de Defensor, fueron cedidos en préstamo por sus instituciones para los compromisos de la gira. Completaban la delegación Rodolfo Pini (DT), Juan F. Cortalezzi (K) y Mario Beltrán (equipier). 

En sus presentaciones, Rampla Juniors promovió grandes elogios. La prensa tituló “El público salió del estadio aclamando a los uruguayos”, “Rampla brindó una lección de fútbol artístico”, “Rampla venció en magnífica exhibición”, “El interés despertado por Rampla es tan extraordinario que ya están agotadas las entradas para el próximo partido”. 

En el encuentro ante Millonarios de Bogotá concurrieron al estadio 30.000 personas y se invitó al actor mexicano Mario Moreno “Cantinflas”, de paso por Colombia, a dar el puntapié inicial. En Costa Rica no solo se destacó el nivel deportivo de Rampla sino, también, su ejemplar comportamiento. La delegación de la Fortaleza fue declarada huésped de honor, recibió las llaves de la ciudad y el propio Presidente de la nación, José Figueres Ferrer, ofreció un vino de agasajo en homenaje a los ramplenses. El cansancio y las nostalgias de la patria, apresuraron el retorno a Uruguay. El recibimiento fue apoteótico formándose una larga caravana que acompañó a los rojiverdes, portadores de once copas, varias medallas y otras distinciones, hasta la sede social. 

Trofeo Ciudad de Medellín
Rampla Juniors 3 – Independiente Santa Fe 2
21 de febrero de 1954 – Medellín, Colombia.
Rampla Juniors: Pedro Rodríguez, William Martínez (capitán) y Ladislao Brazionis; Luis Alberto Sabatel, Hosiris Romero y Omar Cancela; Washington Puente, Alberto Kulys (45’ Manuel Loza), Guzmán González, Ramón Cantou y Dante De Simone.
DT: Rodolfo Pini.
Goles: Washington Puente (a los 16’ y 34’ de la primera etapa) y Guzmán González (en el minuto 67’ del complemento) para Rampla Juniors. Convirtieron para Independiente Santa Fe, Cardona a los 32’ y Quintero a los 62’. 

Con esta victoria, Rampla Juniors se adjudicó el triangular “Trofeo Ciudad de Medellín”. Una semana antes, el 14 de febrero, había derrotado 3 a 2 a Atlético Nacional, con dos conquistas de Alberto Kulys a los 16’ y 44’ minutos y Guzmán González a los 60’. El primer tiempo había finalizado 2 a 2, con goles de Mosquera en el primer minuto de juego y Avalos a los 11’ para Independiente Santa Fe. 

El tercer enfrentamiento en el marco de esa gira finalizó con claro triunfo de Rampla sobre Independiente Santa Fe 4 a 1, convirtiendo Guzmán González en dos ocasiones, William Martínez y Washington Puente. El partido se jugó el 28 de febrero en Manizales. 

1954. Delegación completa en Costa Rica previo a un partido de la gira por América Central y América del Sur. De izquierda a derecha, de pie: Armando López (delegado), Juan Cortalezzi (kinesiólogo), William Martínez (capitán), Ubire Durán, Rodolfo Blasina (presidente), Luis Alberto Sabatel, Mario Martínez, Hosiris Romero, Pedro Rodríguez, José Luján, Aldo Cerruti, Omar Cancela, Ladislao Brazionis y Francisco Noble (delegado); agachados: Mario Beltrán (equipier), Santos Carámbula, Guzmán González, Washington Puente, Ramón Cantou, Manuel Loza, Alberto Kulys, Dante De Simone, Vladas Douksas, Julio César Quiroga y Rodolfo Pini (DT). 

Gira en América Central y del Sur en 1967 

El 10 de enero de 1967 partía la delegación presidida por Víctor Vieites y los delegados E. Tchomitian y José Merlino. Jugadores: Ruben Montoya y Juan Nichele (arqueros); William Martínez, Juan Ángel Betteato, Antonio Davezac, Luis Ignacio Ubiña, Roberto Gil, Eliseo Álvarez y Nicolás Mastoros (defensas); Horacio Franco, José Pérez, Ronald Langón, Héctor Rodríguez, Julio César Curbelo, Luis Cossú, Enrique Cámpora y Carlos Camacho (volantes y delanteros). William Martínez (DT), Juan Carlos Boggio (K) y José Peña (equipier). 

El inicio en Costa Rica dio lugar a importantes muestras de reconocimiento hacia Rampla Juniors que, trece años antes, había jerarquizado su presencia con grandes actuaciones y dirigidas, particularmente, al capitán William Martínez quien retornaba defendiendo los mismos colores, esta vez en su doble condición de futbolista y director técnico. 

Rampla Juniors 2 – Independiente Santa Fe 2
27 de enero de 1967 – Estadio “Atanasio Girardot” de Medellín, Colombia.
Rampla Juniors: Ruben Montoya, William Martínez y Roberto Gil; Luis Ignacio Ubiña, Eliseo Álvarez y Nicolás Mastoros; Carlos Camacho, José Pérez, Ronald Langón (Enrique Cámpora), Héctor Rodríguez (Luis Cossú) y Raúl Núñez.
DT: Rodolfo Pini.
Goles: Raúl Núñez y José Pérez para Rampla Juniors. Convirtieron para Independiente Santa Fe, Molina y Jaramillo. 

El jueves 19 de julio a las 21 y 45 horas, por la Copa Sudamericana se enfrentarán “Picapiedras” y “Cardenales” en Montevideo. La revancha será en Bogotá en el estadio “Nemesio Camacho El Campín” el martes 31 de julio a las 19 y 45 horas.
¡Sabremos cumplir! 


Por Miguel Aguirre Bayley

miércoles, 4 de julio de 2018

Rampla se prepara para el Clausura y la Sudamericana

La semana pasada Rampla Juniors inició los trabajos de cara al Torneo Clausura, que nos encuentra en una complicada situación en la lucha por la permanencia, y para afrontar la Copa Sudamericana, que nos tiene en segunda fase y donde jugaremos contra Independiente Santa Fe de Bogotá los días 19 y 31 de julio (primero en Montevideo y luego en Colombia).

El cuerpo técnico que dirigió el Torneo Intermedio, encabezado por Julio Fuentes, fue elegido por la nueva Comisión Directiva para continuar a cargo del plantel.

A partir de una lista primaria de jugadores entregada por los entrenadores y algunas incorporaciones se fue delineando el grupo actual de futbolistas.

Los refuerzos hasta ahora son Edgar Martínez (ex IASA y que hizo su debut en Primera defendiendo nuestros colores), Gastón Díaz (que también llega del equipo buzón), Delis Vargas (delantero surgido en Juventud de Las Piedras) y dos retornos muy esperados: Adrián Leites y Camilo Cándido. No se descarta sumar un volante central y un zaguero más.

Aquí les dejamos la lista de los futbolistas que están en estos momentos entrenando en Palmar, departamento de Soriano, donde se está realizando la pretemporada.

Rodrigo Odriozola
Juan Falchi
Federico Silvera
Gonzalo Rizzo
Edgar Martínez
Joan Gamboa
Alejandro Furia
Camilo Cándido
Matías Soto
Claudio Servetti
Mauricio Felipe
Hugo Dorrego
Nicolás Rocha
Ignacio Panzariello
Adrián Leites
Jhony Galli
Dylan Garat
Gastón Gorrostorazo
Gastón Díaz
Matías Rigoleto
Cristian Olivera
Matías Cóccaro
Julián Lalinde
Delis Vargas
Diego Martiñones

El viernes retornan a Montevideo y al día siguiente está pactado el primer amistoso, que será frente a Wanderers.

domingo, 11 de marzo de 2018

Llenos de vida, llenos de magia

Una vez más, Rampla mostró lo que es pelear por su vida y ganar. Ganarle a la adversidad, al mal momento, a ver de cerca la muerte ante la incertidumbre de no saber qué va a pasar el próximo año. Una vez más, Rampla está vivo y, como reza una de nuestras más populares banderas, vive y lucha.

El mismo plantel que no arrancó para nada bien el campeonato, logrando un punto de quince disputados, tuvo la noche más mágica en la historia del club (porque el 5-4 fue de tarde) y logró mucho más que su primera victoria en un torneo internacional. Confianza en el plantel y aliento no faltaban, por suerte nunca faltan, pero todos pensábamos que era muy difícil, ya que el presente futbolístico estaba lejos de lo esperado.


Pero si hay algo que está Rampla, es lleno de vida. Tanto así que durante todo el partido aplastó a su rival como si fuera una costumbre de todos los fines de semana. Fueron los mejores 90 minutos que yo le vi jugar a Rampla (y seguro que a muchas personas más les pasó lo mismo), donde se conjugaron el mejor juego del equipo y dominio sobre el rival en mucho tiempo, con la cuota heróica de partidos como la remontada ante Cerro Largo en 2015. Todos firmes, todos concentrados, todos rindiendo en su máximo nivel los 90' y dejando la vida en cada pelota.

Odriozola no dio ni un rebote, De León casi que fue el Pupi Zanetti, Rizzo apretó a todo rival que se le acercaba, Soto y Brasil no dejaron pasar una, Rocha hizo notar por qué es el capitán en el medio, Lalinde y Cóccaro presionando y mostrando su calidad de jugadores experimentados, además de construir el primer gol que inició otra remontada histórica para el club, y los que vinieron del banco, Martiñones, Galli y Rigoletto, acoplándose perfecto a la orquesta y coronando un rendimiento colectivo perfecto.

Nota aparte merece el tridente Paim-Panzariello-Olivera, que no deben de jugar separados nunca más. El despliegue de Igor y del Panza para jugar a la pelota, asistir por las bandas y correrlas, sumado a la calidad del conductor Olivera en su máximo esplendor (atacando e incluso defendiendo), para ganarse la ovación de la noche, la más ruidosa en años, y que toda América vea por que le dicen Mago.



Ni los más optimistas hinchas picapiedras (debo decir que yo no estaba entre ellos) pensaron en algo así. Una victoria de esas que te traen no solo la alegría propia, sino la ajena. Encontrarte con amigos de otros equipos que te felicitan genuinamente (algunos incluso fueron al partido), ver el resúmen en todos los canales de TV abierta y cable, y ver a la gente que no es de Rampla ni le importa mucho el fútbol ponerse contenta por la gesta de tu club, al punto de encontrar "post its" de felicitación en el escritorio de tu trabajo al día siguiente.


Ahora sigue el campeonato uruguayo, donde hay que mostrar una cara más parecida a la del jueves, y esperar al sorteo del 2 de Junio para ver cómo se sigue escribiendo esta historia en la Sudamericana. Pero todos estamos tranquilos, y no es por haber salvado el año desde lo económico. Es porque si hay algo que sabemos, es que este plantel deja todo aún cuando no le sale nada. Porque nos mostraron que ellos y nosotros, juntos, estamos llenos de vida. Y si nos lo proponemos, llenos de vida y llenos de magia.

¡¡¡Gracias muchachos!!! ¡¡¡Arriba Rampla!!!

viernes, 9 de marzo de 2018

No lo soñé

Suena la alarma. El celular no tengo idea donde está. Lo encuentro, desactivo la alarma, y en esos segundos en que uno recién despierta y no sabe ni cómo se llama siento una alegría, una plenitud, una satisfacción maravillosa. Ahí están, en mi celular, los mensajes de un montón de amigos y una enorme cantidad de notificaciones del Twitter de El bravo Rampla, las pruebas irrefutables y tranquilizadoras que mi resaqueado y engripado cerebro necesitaba: lo de la noche anterior no lo soñé, fue de verdad.

Y con la misma emoción que me provoca (y seguro a ustedes también) ver a la madre de Nico Sánchez pedirle a los jugadores que ganen “por el flaco que está en el cielo”, es que hoy más que nunca era menester usar esta frase emblemática de sus redonditos de ricota para titular la crónica que encabeza las líneas más lindas que me ha tocado escribir hasta ahora. Les dejo el video que hicimos con la invalorable colaboración de varias hinchas de Rampla, previo a esta revancha con los peruanos.



El 4-0 de Rampla sobre UTC fue eso: un sueño hecho realidad. Perfecto de principio a fin. Desde la confianza y la buena onda que se respiraba en el hotel, la impresionante cobertura de los amigos de “Mundo Rampla” que estuvieron allí desde temprano en la tarde, la llegada de la gente al Franzini y la salida de los jugadores a la cancha, hasta el pitazo final y esa especie de vuelta olímpica que los muchachos hicieron para fundirse en un abrazo con cada hincha picapiedra.

Los 90 y pico de minutos fueron un verdadero deleite. Los picapiedras salieron de entrada a llevarse por delante al rival, pero no solo con garra, orden y concentración sino también con sobrados argumentos futbolísticos. Antes del minuto 5 ya habían generado 2 o 3 llegadas de peligro y los peruanos ya le pegaban para cualquier lado. La gente enseguida vio que nuestro once estaba totalmente enchufado, y empujó con su aliento cada pase, cada quite y cada metro avanzado.

Cuando todavía había hinchas de Rampla ingresando al Franzini vino el gol de Julián Lalinde, tras gran pase a la punta de Olivera y centro preciso (en el momento y en el lugar justo) de Cóccaro. La hinchada explotó de alegría y desahogo, porque la bronca de aquella injusta derrota 0-2 en Lima comenzaba a esfumarse.

En los minutos siguientes, cuando el conjunto peruano intentó avanzar (recordamos una corrida por la punta izquierda que terminó con un toque al medio que Mauro Brasil despejó) ya se vio que la defensa de Rampla “no se comía ninguna” (disculpen la terminología). Solidez, concentración y temple para imponerse en cada pelota dividida.

Al ratito llegó la notable conducción de Panzariello, el toque al medio y esa maravilla de Cristian Olivera, que si la hubiera hecho Messi en ESPN la pasarían las 24 horas, para poner el 2-0. Control de balón para sacarse de encima al zaguero y toque sutil para que la guinda (que parecía no entrar más) besara la red. Explotó la tribuna en un grito desaforado, pero ya no tanto de desahogo sino de alegría, porque creo que todos en ese momento sentimos que la clasificación estaba muy cerca.

Sabedores de que la llave estaba igualada pero que un gol de UTC nos volvía a poner cuesta arriba la serie, Rampla bajó un poco la intensidad. Quedaba mucho partido por delante y solo había que hacer un gol para evitar los penales. Este equipo, además de meter y jugar bien, fue inteligente: supo administrar sus energías y manejar los tiempos del partido.

Así nos fuimos al descanso: con el deber cumplido. Ya sin Matías Cóccaro (que salió sentido por un golpe en el hombro) y con Diego Martiñones en cancha, era tal la concentración y la unión del grupo que cualquiera podía entrar por cualquiera y habría plena confianza que iba a estar a la altura de las circunstancias (de hecho, esto se confirmó más adelante).

En el segundo tiempo Rampla volvió a su faceta arrolladora. Con laterales que ya eran casi delanteros y la magnífica conducción de Olivera, Panzariello y el brasileño Igor Paim (gran acierto del cuerpo técnico el hecho de ponerlos a los tres juntos). Lo tuvo Lalinde, mano a mano con el arquero, tras perfecto pase de Gabriel De León, pero la guinda se fue desviada.

Luego otra vez Julián casi marca el 3-0, punteando la guinda hacia el arco tras un tiro de esquina, pero un defensa de UTC la sacó en la línea. Estaba al caer el gol de la clasificación y así fue. Sacamos rápido una falta en el medio del campo, Panzariello metió un centro divino y el brasileño Paim, con su corta estatura, cabeceó en forma notable entre los zagueros peruanos para cruzar la guinda y vencer al arquero Carvallo. LOCURA TOTAL.

Faltaba media hora y el objetivo ya estaba cumplido, pero claro, esto es Rampla y seguro todos nos vimos sufriendo y pidiendo la hora hasta el final. Pero no, en la noche soñada todo iba a ser perfecto. El equipo manejó con gran categoría el trámite del partido. Hizo tiempo cuando hubo que hacerlo, pizarreó (en el buen sentido) cuando la jugada lo ameritaba, y jamás se desordenó.

En el fondo, Soto y Rizzo sacaron todo, y Nico Rocha fue un león, recuperando balones y ganando todas las divididas. Bajo los tres palos un segurísimo Odriozola ni siquiera dio rebote en los pocos tiros complicados que llegaron a su arco. En las bandas De León y Brasil no dejaban pasar a nadie.

Si bien el partido estaba controlado, no había que correr riesgos innecesarios y el cuerpo técnico acertó con los cambios: entró Galli por Olivera y Rigoleto por Lalinde, el primero para ganar marca en el mediocampo (donde Panzariello ya estaba parado como doble cinco junto a Rocha) y el segundo para darle velocidad al ataque, esperando algún contragolpe.

El conjunto peruano, fiel a su idiosincracia, no hizo lo que hubiera hecho cualquier equipo uruguayo: mandar a los grandotes al área rival y jugarse al “ollazo” del milagro. Ellos solo conciben avanzar tocando corto y era lo peor que podían hacer contra unos rojiverdes que eran como perros de caza insaciables. Galli entró notable, recuperando balones a rolete y desplegándose al ataque.

Faltando 10 minutos, la clase de Igor Paim obligó al volante central cajamarquino a cometerle una dura falta y ganarse la segunda amarilla y por ende la tarjeta roja.

La expulsión terminó de desmoronar al conjunto peruano y fue lo que le dio a los picapiedras el empujoncito de confianza necesario para ir decididamente a buscar el gol de la tranquilidad.

Y para que el sueño fuera perfecto lo tenía que hacer el niño mimado. Ese botija que se hizo bien de abajo, que las pasó todas, y que parece que está destinado a inscribir su nombre en los partidos más importantes: Matías Rigoleto.

Esperó solito en el segundo palo, vio como Brasil la bajó de cabeza y con un toque corto marcó el 4-0 que sentenció la llave y aseguró la clasificación de Rampla Juniors a la siguiente fase de Copa Sudamericana.

En este sueño (hecho realidad) ni siquiera íbamos a tener que pedir la hora. Y todavía Martiñones casi mete el 5-0, tras una gran apilada de Galli.

Terminó el partido y se concretó la hazaña: RAMPLA JUNIORS 4 - UNIV. TÉCNICA DE CAJAMARCA 0. La emoción a flor de piel y el pecho inflado de orgullo, los abrazos con la gente que está siempre y con los amigos y familiares que acompañaron en esta instancia especial, el recuerdo de quienes viven en nuestros corazones, y un sinfín de sensaciones que solo siendo hincha de Rampla se pueden sentir.

Solo resta decir GRACIAS. SIMPLEMENTE GRACIAS JUGADORES Y CUERPO TÉCNICO.

Esto es el fruto del trabajo de mucha gente, pero todo hubiera sido en vano si los protagonistas no lograban la hazaña. Quienes siguen estas crónicas saben que siempre confiamos y apoyamos, porque es nuestra esencia y sumar es el fin de este espacio, y tenemos la inmensa fortuna de que estos muchachos nunca defraudan.

Nos regalaron la enorme satisfacción de ver al picapiedra en una copa internacional y luego esta épica clasificación, que puso el nombre de Rampla en los medios deportivos de toda América. Y lo más lindo de todo es que EL SUEÑO SIGUE, y con estos titanes defendiendo nuestros colores todo es posible.

Comentario: Marcelo Baruffaldi (@crearoreventar)

Se dio el gusto de coronar la clasificación con la expulsión del 5 de UTC que allá se aburrió de pegar:
Emilio Fernández (@DurosConceptos)

Tuvo su noche soñada sacando fotos y hasta abrazándose con algún jugador en los festejos:
Adrián Barreto (@adribarreto90)

RESUMEN TELEVISIVO DEL PARTIDO

miércoles, 7 de marzo de 2018

Embajadores rojiverdes

La radio sintonizada en una emisora con poca potencia conspiraba para seguir el partido; los que no estábamos en la cancha -por diversas razones- estamos pendientes como nunca de lo que pasaba en el Parque Maracaná. Es que Rampla iba ganando y estaba cerca de clasificar a una copa internacional. Los entonces dirigidos por Eduardo del Capellán, que ganaban 1 a 0, tenían que aguantar 10 minutos más y habrían dado un paso más que importante para volver a planos continentales. Pero sucedió lo inesperado; luego de un pelotazo al área rojiverde y con el juez central bien lejos de la incidencia el línea de turno cobró un penal inexistente. Marcelo Costa, ese nombre quedará tatuado en los hinchas de Rampla, vio una falta donde no la hubo. Él, como todos sus colegas, tiene todo derecho a equivocarse, claro está. Pero ese error generó un gol que nos sacó de la tan ansiada clasificación.

Algunos años más tarde, cuando todo parecía perdido y con un técnico de emergencia para la ocasión volvíamos a quedarnos en la puerta. El Estadio Centenario estaba con mucha gente para presenciar la última fecha de la Liguilla y ver al grande de turno hacer los deberes. Los rojiverdes que estábamos en la tribuna América veíamos como nuestros jugadores echaban el resto y metían Peñarol dentro del arco buscando la victoria. El partido estaba 2 a 2 y el tiempo se iba, en los descuentos Marcelo Palau mandaba el centro al área y la pelota le quedaba a Enrique “Quique” Ferraro que, sorprendentemente, quedaba solo frente a nuestro gratamente conocido Nicolás Biglianti. El pelilargo ariete no podía definir y nosotros volvíamos a quedarnos en la puerta de una nueva clasificación a una Copa internacional.

Tuvieron que pasar algunos años, descensos y hasta amenazas de no participación para que ese sueño que nos fue esquivo dos veces en el pasado reciente finalmente se consiguiera. Un grupo de jugadores con una tremenda adhesión a la causa, con el ya conocido “Ronco” López a la cabeza no falló. Luego de un tremendo Apertura donde hasta ganaron un clásico de visita, se mandaron flor de Intermedio y coronaron en el Clausura la tan ansiada clasificación.


De ahí en más todo fue nuevo, hasta el sorteo de la Copa se disfrutó como un evento que para los
Picapiedras era ajeno. Ver el nombre de nuestro equipo en las pantallas de Fox Sports fue algo que -secretamente y no tanto- todos deseábamos hace un buen tiempo. Esa foto quedará en nuestras retinas para siempre, sin importar los resultados.


El azar quiso que nos tocara enfrentar a Universidad Técnica de Cajamarca (UTC) en Perú. El destino, tan hermoso como lejano, no fue obstáculo para que muchos rojiverdes acompañen al equipo de sus amores a tan importante cita. Sin temor a equivocarme, aquellos que tuvimos la suerte de ir deseamos que el destino fuera más cercano o quizás en otra fecha para que más rojiverde hubieran podido acudir a la cita. De todas formas, aquellos que estaban allí vivimos el viaje como verdaderos embajadores de todos aquellos rojiverdes que no pudieron concurrir. Desde el popular “Paco” hasta un ex Ministro, pasando por Nico, el Prof. Modesto Turrén y los queridos Cacho y Rubén (que siempre están vendiendo rifas para las juveniles) y tantos otros.
Nosotros -que estábamos allá- representamos de alguna forma a todos los que lo estaban viviendo desde acá; las crónicas de Marcelo, las fotos de Adrián, los viajes al interior de Fuentes, los enojos de Mauri, las preguntas de Mihran, las gritos de la Chola y una larguísima lista de etcéteras estaban con nosotros.

Desde el momento de llegar al aeropuerto, los hinchas sabíamos que estábamos cumpliendo un sueño. La clásica foto en la puerta de embarque con la camiseta rojiverde se imponía y comenzaba la travesía. Algunos con más turismo que otros, algunos llegando sobre el día del partido y otros tomándose unos días para conocer un país maravilloso, pero todos hermanados por un sueño; ¡ver a nuestros amados colores fuera de fronteras!

Los cambios de sede hasta último momento complicaron a los nuestros, hubo gente que tuvo que ir en avión hasta Trujillo para luego ir y volver a Lima en ómnibus (16 horas en total) a ver el partido y luego volver a Montevideo. Otros perdimos alojamiento ya reservado y algunos pasajes. No fue obstáculo, la sensación de ver la primera camiseta de Rampla en Perú caminando por la calle fue algo único.

Miraflores, el barrio de Lima donde se encontraba el grueso de la delegación rojiverde fue el punto de encuentro para los nuestros. Las camisetas se dejaban ver por la calle y con ella los saludos y abrazos entre viejos conocidos de la cancha. Es que somos p̶o̶c̶o̶s̶ muchos y nos conocemos. Los que aprovechamos para hacer turismo en Lima en los días previos no pudimos evitar entrar en modo partido la noche anterior. Bastó con una cena junto a un grupo de Picapiedras para que el bar se vea revolucionado cuando en una TV apareció un informe del rojiverde. No paraban de repetir los goles en el último clásico jugado en el barrio La Paloma y los ahí presentes no parábamos de cantar. La gente no entendía nada.


La jornada del partido fue diferente. El turismo ya fue dejado de lado, solo aprovechamos la mañana para darnos un bañito en el Pacífico -camiseta de Rampla mediante, claro está- y luego acomodar toda la logística para concurrir al estadio Miguel Grau en El Callao. Todo debía ser planificado de manera acorde, los desplazamientos eran largos y nadie quería perderse ni un minuto de lo que se venía.

Lima es una ciudad enorme; con casi 10 millones de habitantes y un tráfico muy complicado. Ellos ni se enteraron, pero nosotros estábamos ahí para ser testigos del partido más importante en muchos años de nuestro club. Todos los locales nos decían que la zona del estadio era complicada, etc., etc., pero si hay algo que sabemos es recorrer canchas y visitar todo tipo de zonas.

Una hora antes del partido, la gran mayoría de Picapiedra ya estábamos ahí. Llegar a las afueras del estadio y verlo lleno de camisetas rojiverdes fue una de las primeras emociones de la tarde. Éramos locales, no había duda. Entrada barata -lo mínimo que podía hacer UTC luego del pésimo manejo ante la fijación de la sede- en mano y luego a esperar la entrada a la cancha. La policía, al igual que acá, no quiso ser menos y buscó protagonismo. No se podían ingresar banderas ni tampoco cinturones (nuestros hinchas debieron dejarlos en el portón de entrada para luego -para sorpresa de todos- hacerse de ellos a la salida).


Otra de las extrañas cosas que nos sucedió a la entrada fue que lo boleteros se quedaron con toda la entrada y nos devolvieron solo un pequeño talón; exactamente al revés de lo esperado. Es decir, se quedaban con el talón que tiene los escudos de los equipos (ideal para el recuerdo) y nos devolvían un talón con un número. Todos los Picapiedras quedamos bastante tristes por eso dado que queríamos conservar el recuerdo de ese histórico día.

Una vez ingresamos al estadio todo fue una fiesta, fotos, videos y cánticos. Las instalaciones del mismo eran similares al Charrúa pero con pista de atletismo.

Los jugadores ya calentaban y la hinchada rojiverde se empezaba a hacer sentir. Palabras de aliento, cánticos y rostros de alegría mezclados con tensión por el partido que se venía.

Párrafo aparte para describir el ingreso al campo de juego de nuestros jugadores; fue el momento más emotivo de todo el viaje para quien escribe. Las lágrimas, debo confesar, no faltaron a la cita. Un momento que muchos soñamos hace mucho tiempo cuando fuimos a todas las canchas de nuestro país. Sin importar clima, división, día laborable o distancia. Ver a los colores que tanto queremos entrando a la cancha en un torneo internacional no tiene precio. Para los que crecimos con Rampla en nuestra sangre no son ajenas las historias de las giras; América, Europa y hasta Asia vieron a los nuestros. Otros hasta tuvimos familiares, de esos que ya no están pero siguen estando y nos heredaron esta pasión, integrando delegaciones de Rampla en el exterior y por eso ese momento era tan importante. El saludo y reconocimiento de los jugadores a toda la gente que se acercó también quedará grabado.


¿Del partido qué decir que ya no se sepa? ya todo está contado de la mejor manera en la crónica del mismo. Sólo una anécdota que quizás no se vio por televisión. Éramos locales, que no quepa duda. Luego de la expulsión de Benítez, nos hicimos sentir de tal manera que en cada falta que cometía el número 5 local Benjamín Ubierna la gente de Rampla estallaba en protestas. El juez pudo haberlo expulsado dada la cantidad de faltas que cometió teniendo amarilla, tal es así que el Navarro optó por sacarlo para no complicar su chance en el encuentro.

En horas se jugará la vuelta, estamos abajo 2 a 0 y la parada es complicada. Pero vaya si Rampla sabe de dar vuelta situaciones adversas. ¡LE GANAMOS A LA MUERTE, PODEMOS GANAR ESTE PARTIDO!

A los hinchas rojiverdes invitarlos a que disfruten de esta instancia histórica, disfruten de ver a sus colores en un momento tan importante. Alienten, griten y apoyen. Ojalá nos saquemos las ganas de gritar un par de goles que nos pongan a tiro y nos acerquen a una clasificación que sería histórica. Es difícil pero se puede. Y si no se logra, quédense con el recuerdo que fueron testigos de un momento histórico para el club. No tengo dudas que todos vamos a estar ahí alentando y a la altura de las circunstancias.

¡FUERZA RAMPLA, CARAJO!

Crónica: Emilio Fernández (@DurosConceptos)
Fotos: Rampla Juniors - Página Oficial.
Allegados a El bravo Rampla y termos eventuales: Emilia y Frank Lampariello.
Estudios centrales y producciones audiovisuales: Marcelo Baruffaldi (@crearoreventar) y Adrián Barreto (@adribarreto90)

miércoles, 14 de febrero de 2018

Costó un perú

Corresponde comenzar esta crónica con una aclaración: como hinchas de Rampla estamos sumamente felices y agradecidos por haber disfrutado lo que para muchos es la primera participación del picapiedra querido en una competición internacional. Fue maravillosa la previa, tanto en Perú como en Uruguay y el resto del mundo, con la ilusión y la alegría de ramplenses de todas partes palpitando este partido tan lindo.

Jamás olvidaremos esta experiencia, los que fueron a Perú y los que lo vimos por televisión, y el agradecimiento para quienes nos permitieron vivirla (jugadores, cuerpo técnico y dirigentes) es y será enorme siempre.

Dicho esto, creemos que la parcialidad merece un análisis futbolístico acorde a lo que siempre intentamos brindar desde este espacio, para intentar desmenuzar esta derrota de Rampla Juniors 2-0 ante un modesto y bastante limitado UTC de Cajamarca.

Para enfrentar al conjunto peruano el cuerpo técnico optó, a nuestro criterio acertadamente, por cambiar la figura táctica, sacrificando un delantero para colocar un mediocampista más. El 4-2-3-1 nos permitiría poblar más la mitad de la cancha, y tener una primera línea de volantes que pudiera tapar la salida de balón del UTC.

Rodrigo Odriozola estuvo en el arco; Gabriel De León, Gonzalo Rizzo, Willy Techera y Fabián Píriz en defensa; Nicolás Rocha y Jhony Galli como volantes centrales; más adelantados Ignacio Panzariello, Diego Benítez y Hugo Dorrego; quedando Julián Lalinde como único punta.

En en plano defensivo, Rampla estuvo ordenado, las líneas juntas, sin dejar espacios. Se fue con todo a cada pelota dividida. Se buscó presionar la salida del rival, a punto tal que UTC debió recurrir a los pelotazos largos para poder avanzar en la cancha. Esa parte del libreto salió bien, y fue lo que nos faltó contra Nacional. Con este esquema, seguramente la historia frente a los tricolores hubiera sido distinta.

Sin embargo, en relación a la creación de juego, volvimos a ser un equipo con toque intrascendente, falto de profundidad y juego vertical, que prácticamente no pisa el área rival y ni siquiera genera infracciones cerca de ella. Solo pequeñas asociaciones o impulsos individuales nos permiten contar con algunas llegadas aisladas.

Así generamos la primera jugada peligrosa del partido. A los 6 minutos, una buena combinación entre Benítez y Lalinde, con devolución de taco de este último y remate cruzado del volante que se pierde apenas afuera. Ese avance nos ilusionó, pero terminó siendo un espejismo.

Rampla no llegó más con pretensiones al área rival, pero justo es decirlo, UTC tampoco inquietaba a la última zona picapiedra. En ese sentido el panorama no nos desagradaba, por más que todos éramos conscientes que marcar un gol de visitante era muy importante.

El quiebre se produce al minuto 34. Fabián Piriz, que estaba amonestado (al juez brasileño le vino un arranque de tarjeterismo en que te sacaba amarilla hasta por respirar fuerte cerca de un rival) fue al cruce con miedo a que una falta le costara la expulsión y perdió la marca de Ponce, que se le escapó y remató cruzado, venciendo a Odriozola. Así, haciendo muy poco, el local se puso 1-0 arriba.

Rampla respondió rápido y al minuto casi logra el empate. Tiro de esquina de Dorrego por bajo al primer palo, pase atrás de Píriz y De León, entrando totalmente desmarcado por el medio, le pegó para afuera. Una jugada de laboratorio perfecta a la que le faltó la puntería de nuestro lateral derecho.

(foto: AFP)

Sobre los 39´ tuvimos otra aproximación con un centro largo y llovido que Benítez cabeceó en forma débil, facilitándole la tarea al arquero Carvallo, un guardameta que dicho sea de paso tiene baja estatura, lo cual habrá que aprovechar mejor en el partido de vuelta.

El primer tiempo se fue con ese 1-0 que era demasiado premio para UTC y un inmerecido castigo para Rampla. De cualquier modo, en los 45 minutos iniciales todos sacamos una conclusión fundamental: este equipo peruano no era ningún cuco. Son un conjunto ordenado, pero realmente limitado en su juego, y un rival totalmente al alcance de nuestro Rampla.

Con las ilusiones renovadas y un cambio de piezas salieron los picapiedras a jugar el segundo tiempo. Ingresó Mauricio Felipe por Píriz en el lateral izquierdo. El juvenil cedido por Peñarol tuvo problemas en la marca y además estaba amonestado.

Los primeros minutos de Rampla fueron auspiciosos, presionando en campo rival y metiendo al UTC contra su área. Producto de esa presión generamos una chance a los 4 minutos. Dorrego fue arriba a marcar, un defensa peruano despejó y la guinda le rebotó a nuestro volante, cayendo en el área. Lalinde la controló en forma notable pero cuando fue a patear se quedó sin ángulo, rematando desviado.

Como notarán en la crónica y observaron quienes vieron el partido, todo medio “a los ponchazos” lo del picapiedra en ofensiva, y no tanto a través de jugadas elaboradas. De cualquier manera, Rampla era protagonista, se paraba en campo rival y el local no estaba cómodo en la cancha.

Así fue hasta el minuto 6 cuando se produce, a nuestro criterio, la incidencia clave del partido. Ataque de los rojiverdes, centro peligroso al área y Benítez que como no llega con la cabeza mete le mano. El árbitro lo ve, le muestra la segunda tarjeta amarilla y luego la roja.

Una irresponsabilidad enorme de Benítez, que estando amonestado (injustamente debemos decir, porque fue por una falta en el primer tiempo que no era para tarjeta), comete una tontería que deja a Rampla con un hombre menos y justo en el mejor momento del equipo. Inadmisible hasta en un partido de la B, mucho más en el cotejo más importante de la historia del club.

Y aquí, sin intención de crucificar al muchacho, queremos dejar una reflexión personal.

Siempre se habla de darle lugar a los futbolistas que están desde hace tiempo en Rampla. Los que se bancaron no saber si jugábamos o no en la B, los que aceptaron cobrar el mínimo y sufrieron los atrasos en los pagos, incluso los que aún llegando al club ya en primera saben lo que costó que hoy Rampla esté donde esté. Ellos, sin duda, iban a valorar más estar en esta instancia que alguien que vino de afuera y se puso la camiseta estando todo resuelto. Es natural que así sea.

Quizás por eso duele que, por ejemplo, Adrián Leites, exponente fundamental en el grupo de jugadores que nos trajo hasta donde estamos hoy, tenga que mirar la Copa Sudamericana por televisión desde un equipo de la segunda división de Chile. La dirigencia conocerá los motivos, pero dejamos ir a un jugador como Adrián, totalmente identificado con la camiseta y de comprobadas buenas actuaciones en Rampla, para traer otros jugadores cuyo rendimiento es una incógnita.

No dudamos que Diego Benítez tiene buenas condiciones. Se nota cuando uno lo ve jugar, como se mueve, la técnica que posee. Pero va a tener que romperse el lomo el doble que el resto para compensar, de alguna manera, el dolor de cabeza que nos causó con esta irresponsabilidad que cometió. Ojalá sus compañeros logren revertir la serie el 8 de marzo, ya no depende de él puesto que por la suspensión automática no podrá jugar la revancha.

Consideramos que nada es más perjudicial en un partido de copa como visitante que quedar en inferioridad numérica, porque el rival encuentra tiempo y espacios que antes no tenía, y te provoca un desgaste físico tremendo. 

(Foto: AFP)

Los picapiedras tuvieron un interesante remate de media distancia de Dorrego, bien controlado por el arquero, pero luego se les hizo muy cuesta arriba llegar al área contraria. La expulsión cambió el trámite radicalmente, UTC comenzó a mover la pelota de aquí para allá, esperando el momento para dar el golpe.

Así fue que a los 16 minutos lograron el 2-0. Un córner tirado “de garrón” (porque el ejecutante ni siquiera acomodó la pelota) nos sorprendió y el zaguero Cardoza tuvo todo el tiempo del mundo para bajar la guinda en el segundo palo y vencer a Odriozola.

A partir de ahí nos vimos venir lo peor. Un gol más de UTC dejaba casi sentenciada la serie. Sin embargo, sorpresivamente para nosotros, el equipo local pareció conformarse con el resultado y se dedicó a cuidarlo, en lugar de aprovechar la localía, el hombre de más y el cansancio de nuestros jugadores para liquidar la serie. Dejaron venir a Rampla e intentaron hacer lo que mejor saben hacer: esperar y contragolpear. Y por esto mismo serán un rival muy de cuidado en Montevideo.

Aunque ellos hayan mermado en su vocación ofensiva, igual corresponde destacar la tremenda entrega de nuestros futbolistas, que hicieron un esfuerzo superlativo para disimular la inferioridad numérica e intentar lograr un gol que hubiese sido vital de cara a la revancha (recordemos que en caso de igualdad en goles los tantos de visitante se computan doble, y si Rampla perdía 2-1 en Lima le bastaba con ganar 1-0 en Montevideo para clasificar).

Fue impresionante el despliegue de Dorrego y Rocha en el medio campo, corriendo, metiendo y jugando. Tremendo el ida y vuelta de Panzariello, que muchas veces solo, rodeado de rivales, se las arregló para generar una falta o un saque de banda. Muy bien también la defensa, aguantando ordenada y desactivando varios ataques de riesgo.

(foto: AFP)

En el transcurso de la media hora final ingresaron Cristian Olivera y Santiago González, por Jhony Galli y Julián Lalinde. El “mago” mostró su habitual técnica, armando el juego y generando faltas. Santiago lamentablemente fue absorbido por los zagueros rivales y no gravitó.

Tuvimos alguna llegada de pelota quieta y la mejor que fue una chance de Panzariello a los 39 minutos, que recibiendo en la medialuna se acomodó y sacó un remate que salió al medio del arco y fue buen controlado por el guardameta. Nada que reprocharle al “panza” que quedó exhausto de tanto correr.

Así llegamos al final del partido, con el gusto amargo de haber perdido 2-0 ante un rival que creemos no es más que nosotros, en un partido que de no ser por la expulsión hubiera tenido un desenlace más parejo.

La diferencia es importante y remontarla será muy difícil pero no imposible. La llave está abierta. El tema es que para tener posibilidades debemos mejorar muchísimo. Hoy por hoy nos cuesta horrores hacer un gol, algo que se arrastra desde finales del año pasado. Venimos en una racha de 6 derrotas y 1 empate (entre torneo local y el partido de copa) donde solo convertimos 2 goles y 1 fue de penal.

Lo positivo es que hay tiempo, varios partidos para ir probando soluciones, buscando variantes y recuperando jugadores (como Matías Soto que entendemos es fundamental en este equipo). Y siempre tendremos esa esperanza de que si el 5-4 fue posible todo puede pasar mientras la pelota gire y haya muchachos sudando nuestra camiseta.

Antes de terminar, capítulo aparte para la hinchada picapiedra presente en el estado Miguel Grau. No solo estuvieron un buen número, sino que gritaron y alentaron fuerte, haciendo que por televisión diera la sensación que el local en realidad era Rampla. Una lástima que no tuvieron el premio del resultado, pero seguro la experiencia no se la olvidarán jamás.

Ojalá sea el primero de muchos viajes al exterior viendo al querido rojiverde. ¡Arriba Rampla!

martes, 26 de diciembre de 2017

Prof. Turrén: “Es una llave pareja”

Hablar con el Prof. Modesto Turrén siempre es un placer. Por su amabilidad, su inteligencia y su elegante y respetuosa manera de expresarse. Pero además porque el amor por nuestro querido Rampla Juniors se le sale por los poros.

Este hombre oriundo de Vergara, departamento de Treinta y Tres, defendió como futbolista la camiseta picapiedra en los años 1975 y 1976. Ya como Profesor de Educación Física, realizó una importante trayectoria, junto con inolvidables entrenadores uruguayos.

En 1985 fue Campeón con Olimpia de Paraguay, equipo dirigido por el uruguayo Aníbal "Maño" Ruiz. Desde 1988 a 1991, el profesor Turrén integró el cuerpo técnico del Valencia, conducido
por nuestro compatriota Víctor Espárrago. Valencia finalizó tercero en el campeonato 1988-1989 detrás de Real Madrid y Barcelona, y fue Vicecampeón en el torneo 1989-1990 que volvió a adjudicarse el Madrid.

Semejante prestigio no afectó su humildad, y no tuvo reparos en sumarse al cuerpo técnico de Rampla en el año 2013, siendo artífice junto a Héctor Codevila de una gran campaña que terminaría con el ascenso a Primera División, nada menos que en el año del centenario del club.

 
Luego continuó su carrera en la selección nacional de Perú, en sociedad con Pablo Bengoechea, con quien actualmente dirige el club Alianza Lima de aquel país. En este club tuvieron éxito casi de inmediato: lo guiaron hacia el título del Campeonato Nacional, obteniendo tanto el Torneo Apertura como el Clausura.

Puntualmente, su presencia en tierra incaica lo convierte en una referencia ineludible para hablar sobre el primer equipo que Rampla Juniors deberá enfrentar en la Copa Conmebol Sudamericana: la Universidad Técnica de Cajamarca. Por eso, y aprovechando una vez más su gran amabilidad, conversamos con el Profesor Turrén sobre nuestro futuro rival.

“Lo primero que hay que decir es que UTC se hace muy fuerte de local. Aprovechan muy bien la altura y saben jugar sobre el césped sintético. Que no puedan entrentar allí a Rampla es una ventaja muy importante para los nuestros”. Recordemos que el Estadio de la ciudad de Cajamarca se encuentra en obras, y el club deberá buscar una sede alternativa. “Como pasa con la mayoría de los equipos que juegan en la altura, su rendimiento en el llano merma” agrega Turrén.

Respecto a la forma de jugar, señala que “es el típico estilo peruano, de mucha posesión de pelota”. Entiende que por eso para Rampla será muy importante “quitarles el balón, porque si lo tienen ellos son peligrosos, juegan bien y de forma vistosa”.

El esquema que utiliza su entrenador Franco Navarro, al menos como local, es 4-3-3, con 2 volantes de recuperación, un clásico enganche y tres puntas. Señala justamente al enlace, el colombiano Donald Millán, como principal futbolista a tener en cuenta. “Es el que mueve los hilos del equipo, mete pases precisos en profundidad y tiene buena pegada de media distancia” agrega Turrén. Millán es, además, el dueño de la pelota parada del equipo.

Sobre los puntos débiles de UTC que Rampla podría explotar, el Profesor señala algo que padecen la mayoría de los equipos del fútbol peruano: el juego aéreo. Además el equipo de Cajamarca perdió a su zaguero de mayor estatura, Gustavo Dulanto, y habrá que ver con qué refuerzo cubren esa baja.

El arquero José Carvallo, si bien es muy ágil y bueno técnicamente (por algo ha sido convocado como tercer arquero de la selección de perú), no posee una gran estatura, lo cual le juega en contra cuando llegan los balones aéreos. De todos modos, matiza esa “debilidad” con su experiencia.

En definitiva, en líneas generales, el Prof. Modesto Turrén vislumbra una serie pareja. Cree que Rampla está capacitado para pasar de fase, y considera que si el partido no se juega en una sede con altura los picapiedras aumentan considerablemente sus posibilidades. Y allí estará, desde su lugar, como siempre alentando a su querido picapiedra.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Conociendo a nuestro primer rival: UTC Cajamarca.

El Club Universidad Técnica de Cajamarca nace de una institución educativa: la Universidad Nacional de Cajamarca (que en ese entonces se llamaba Universidad Técnica de Cajamarca, por eso la sigla UTC). El equipo de fútbol es fundado por alumnos, docentes y administrativos en el año 1964.

El club es conocido como “el gavilán norteño”, y es el de mayor tradición y arraigo popular de Cajamarca, la ciudad más importante de la sierra Norte del Perú, donde viven 283.000 habitantes. Se encuentra 2.700 metros sobre el nivel del mar.

UTC juega como local en el Estadio Héroes de San Ramón, que tiene capacidad para 18.000 personas. Actualmente no se encuentra habilitado, ya que deben realizarse una serie de reformas, entre ellas cambiar el césped, ya que es sintético y necesita renovarse.

Por lo tanto, el club está evaluando, no solo en qué lugar recibirá a Rampla Juniors por la Copa Sudamericana, sino donde oficiará como local en la liga peruana. Se manejan las opciones de Jaén (bien al Norte de Perú) y Trujillo (sobre la costa del Pacífico), aunque no se descartan otras posibilidades.

HISTORIA

Tras participar en torneos regionales, logra acceder a la máxima categoría del fútbol peruano luego de ganar la COPA PERÚ de 1981. Este certamen une a equipos de todo el país (incluso a los amateur), clasificando al campeón a la Primera División del fútbol peruano y al subcampeón a la Segunda División. Así accede la UTC al primer nivel de Perú.

Realiza una participación histórica en 1985, saliendo vicecampeón nacional y clasificando a la Copa Libertadores del año siguiente. Queda afuera en primera fase, ocupando el último lugar, detrás de Bolívar, Jorge Wilsterman y Universitario.

En 1993 pierde la categoría y vuelve a su liga de origen. Recién accede a la Segunda División en el año 2006 y rápidamente, en 2008, se va al descenso. Participa de la Copa Perú en 2009, sin mucho éxito.

Y en 2010 ocurre algo con lo que podemos sentirnos identificados: se queda sin participar de la Liga Superior de Cajamarca por deudas, descendiendo otra vez a su liga de origen.

En 2012 comienza la COPA PERÚ desde lo más bajo (la etapa regional) y empieza a avanzar fases hasta que se consagra campeón y logra el ascenso a Primera División luego de 20 años de espera. Ahí se mantiene hasta la actualidad.

Tuvo otro punto alto en su historia cuando en 2013 clasifica a la Copa Sudamericana. Al año siguiente enfrentó a Deportivo Cali. Empató 0-0 como local y cayó 0-3 como visitante, quedando eliminado en Primera Fase. En ese equipo de UTC jugó un conocido nuestro: Mauro Vila.

 
PRESENTE

La Universidad Técnica de Cajamarca clasifica a la presente edición de la Copa Sudamericana con una gran campaña, ubicándose igualado con Universitario en el cuarto lugar de la tabla acumulada (suma de Torneo de Verano, Apertura y Clausura), perdiendo el acceso a la Copa Libertadores por goles a favor. Por lo tanto, es el mejor clasificado de su país a la Sudamericana.


Hizo un espectacular Torneo de Verano, terminando primero en su grupo, incluso por delante de Alianza Lima, que luego ganaría el Apertura y el Clausura, consagrándose campeón nacional sin siquiera tener que jugar finales.

UTC jugó las finales del Torneo de Verano contra Melgar. Perdió 0-1 como visitante y ganó 2-1 como local, cayendo luego en la definición por penales.

Realizó un notable Torneo Apertura, donde terminó tercero y peleó el título hasta el final.

Para el Clausura tuvo un bajón notorio (algo parecido nos pasó a nosotros) y apenas se ubicó en la mitad de la tabla. De todos modos, los puntos acumulados previamente le permitieron luchar hasta el final por entrar a la Libertadores y clasificar holgadamente a la Copa Sudamericana.

A continuación analizamos a algunos de sus componentes.

LA FIGURA: JOSÉ CARVALLO.

Considerado el mejor golero de la liga local y convocado como tercer arquero de la selección de Perú durante toda la eliminatoria. Fue el que tuvo más vallas en cero en la temporada. Tiene 31 años y antes jugó en Sporting Cristal, Melgar y Universitario de su país. Ya renovó contrato con UTC.

EL GOLEADOR: DONALD MILLÁN.

Volante colombiano que juega con la número 10. Hizo 11 goles en la temporada. Tiene 31 años y ha jugado en equipos de su país y en César Vallejo de Perú, antes de recalar en la UTC. También renovó su vínculo con el club.

LA REVELACIÓN: GUSTAVO DULANTO.

El joven zaguero peruano (tiene solo 22 años) convirtió 7 goles en la temporada, seguramente en base a su juego aéreo, ya que mide 1,94. Es pretendido por varios clubes de Perú y de hecho algunos medios ya lo dan como cerrado su pasaje a Real Garcilaso.

EL CONOCIDO: MAXIMILIANO CALLORDA.

El ex futbolista de Defensor Sporting y El Tanque Sisley es el único uruguayo que integra el plantel del “gavilán norteño”. Jugó 36 partidos, 16 de ellos como titular, y marcó 3 goles. En Rampla lo conocemos bien, ya que nos hizo goles tanto con los de Punta Carretas como con los fusionados. Ojalá esta vez no sea el caso.

EL ENTRENADOR: FRANCO NAVARRO.

Fue un destacado futbolista peruano, integrante de selecciones nacionales, que incluso participó del mundial de España 1982 con su país. Como entrenador posee una vasta trayectoria y dirigió a varios equipos importantes de Perú, e incluso llegó a la selección nacional en el año 2006. No llegó a cumplir un año en su cargo, ya que fue cesado, debido a los malos resultados cosechados en los amistosos y, extraoficialmente, influido por una pelea con el futbolista Claudio Pizarro, referente del plantel, quien anunció su renuncia a la selección mientras Navarro estuviera en el cargo.
Es el técnico de UTC Cajamarca desde el año 2016 y ya renovó para conducir al club en 2018.

LLEGAN REFUERZOS

El club se ha propuesto reforzar el plantel para esta nueva temporada, con la intención de pelear el título nacional. Entienden que el poco recambio les pasó factura y por eso no pudieron repetir en el Clausura lo bueno que habían hecho en el Apertura y el Torneo de Verano.
Ya concretó entre 4 y 5 fichajes, y va por más. Sin dudas será un hueso duro de roer para nuestro Rampla Juniors. Recordemos que la serie se inicia en Perú y se define en Montevideo.