Se hizo esperar pero llegó, tuvimos que aguardar
hasta la séptima fecha del campeonato para conocer las mieles del triunfo. No
fue un partido fácil, porque en Rampla nada es fácil, pero se consiguieron los
tres puntos que era lo más importante para esta altura del campeonato. Rampla debía
conseguir el triunfo, para ganar en tranquilidad y así mejorar como equipo.
Rampla, como informamos el pasado viernes,
jugó con Barlocco en el arco, la línea de fondo fue integrada por Vargas, Velázquez,
Márquez y Arce. El medio campo fue conformado por Dzeruvs, Alves, Russo y Ochoteco.
La delantera fue conformada por Franco y Medina. Esta formación mutó a lo largo del partido;
por momentos Rampla planteaba una línea de tres volantes con Ochoteco, Russo y
Alves, dejando a Franco de enganche y pasando a Dzeruvs como punta. Vale remarcar
que Paul fue el jugador Picapiedra que tuvo más recorrido, fue el que más quiso
en todo momento y por ende el mejor jugador rojiverde del partido.
El partido comenzó como en las fechas posteriores: a los 3 minutos de partido Paul tuvo un mano a mano que no terminó en gol, Rampla buscaba y tenía el balón pero no conseguía concretar. Franco muy entreverado por momentos, demorando en soltar la pelota y Medina pivoteando pero muy lejos del área. Como algo positivo, se empieza a notar la intención de jugar por los costados pero por momentos de manera muy desprolija. Rampla tuvo alguna chance pero ocurrió la misma historia de partidos anteriores; luego de no poder concretar nos atacan y nos lastiman. Fue así que tras 2 cabezazos en el área Picapiedra Danilo Rivero puso la apertura del marcador para el elenco visitante a los 27’ del PT. La responsabilidad del gol fue compartida entre todos los actores que defendían a Rampla en el área, primeramente quien se ve anticipado en el primer palo permitiendo peinar el balón al rival y luego aquellos que se encontraban en el segundo palo junto al golero que no pudieron evitar que Rivero convierta el gol.
Ese gol nos pegó fuerte, la gente se impacientó como nunca, pero Rampla siguió buscando, desordenado y a los ponchazos pero siguió buscando. Tanto Russo como Alves tuvieron bastante buen manejo de pelota y de hecho diez minutos más tarde de la apertura visitante vino el gol del empate. El mismo nació en un anticipo de Velázquez en mitad de cancha, la pelota pasó de buena manera por Alves y luego derivó en Franco y Medina, éste último la dejó pasar inteligentemente y puso al primero de cara al gol. Maureen remató de buena forma y puso su tan ansiado gol, ya de paso, se (nos) sacó la “mufa” que nos invadía desde principios del campeonato.
El primer tiempo terminó sin mucha más acción, Rampla seguía buscando por derecha con Paul y la subida de Vargas y por izquierda con Arce y su velocidad.
Para la segunda parte los equipos salieron
con los mismos actores, pero esta vez nosotros tendríamos un aliado: el viento
(a favor). El golero visitante ya no llegaba a la mitad de cancha en los saques
de arco, cuando la línea de fondo rival restaba el balón ya no ganaba tantos
metros y Rampla empujaba. Todo esto llevo al elenco del Paso de la Arena a
retrasar sus líneas y cederle el protagonismo al local. Hecho que se vio exacerbado
cuando a los 5 minutos del complemento Danilio Rivero le pegó una patada criminal
a Leonardo Medina. Roja directa para el calvo defensor fue la consecuencia y un
panorama inmejorable para quedarse con
los tres puntos para el Picapiedra.
Cinco minutos tardó el Ronco en reaccionar
ante esta realidad, mandó
a la cancha a Ventoso por Ruso, en un claro cambio ofensivo. Enzo contribuyó a
abrir más la cancha juntándose con Maureen y Arce por izquierda pero de todas
maneras Rampla no concretaba. El Picapiedra aprovechaba el viento para pegarle
desde afuera, Ventoso y Franco buscaron sin suerte, otra carta para llegar al área
eran los corners pero en su mayoría fueron mal ejecutados. Paul era el que más quería
por derecha pero de todas maneras no lográbamos desnivelar el marcador. Otro
que ingresó fue Alexis Noble (hijo del exquisito volante que también vistiera
nuestra camiseta en los años noventa) por Medina, quien cumplió un correcto
partido pero evidentemente acusó el impacto de la dura falta que recibió.
Rampla seguía sin encontrar el camino,
hasta que el Ronco decidió hacer la última variante, un exhausto Maureen Franco
dejó su lugar a Ignacio de León. Esta vez Nacho se paró como enganche, lugar
que ocupaba el ex Cerrito y Chacarita quien en términos generales hizo un buen
encuentro. A los 30' del ST el recién ingresado agarró una pelota en tres cuartos de cancha, hizo un enganche,
enfiló para el arco y sencillamente la pudrió. Sacó un remate de treinta y pico
de metros y la puso en el ángulo; ¡Un golazo! Nos hizo delirar a todos los Ramplenses en la tribuna. Ya era hora, lo merecíamos, teníamos que ganar un partido y de una manera que
nos diera confianza. Pues así fue, en el resto del partido Rampla se dedicó a
cuidar el resultado y a buscar el tercero de contra. El gol finalmente llegó
tras una escapada de Paul, que merecía su tanto para coronar una tarde soñada,
cuando el número 11 piso el área fue derribado por un defensa rival. El penal
fue claro, la ejecución fue correcta (cambiándole el palo al golero) por parte
del mismo protagonista y así Dzeruvs marcó el tercero y nos dio los primeros
tres puntos.
Los Ramplenses festejamos en todos lados.
Los que estábamos en el Olímpico y los que no. Los jugadores manifestaron su alegría
en un abrazo grupal luego que el juez pitó el final. Esta es la manera, este es el camino, debemos
estar todos más unidos que nunca para así superarnos partido tras partido y
llegar al ascenso. Se puede, hay jugadores y una hinchada atrás, ahora más que
nunca es que debemos gritar: ¡FUERZA RAMPLA!
*Las fotografias son gentileza de: https://www.facebook.com/RamplaJuniorsFotos
Muy buenas palabras. Rampla Rampla
ResponderEliminarGracias por tu comentario Gonzalo, Y por entrar al Blog. Un saludo para ti y fuerza Rampla!
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