Que lindo es ver a RAMPLA aún en los momentos más duros, no nos olvidemos eso. Haber nacido y crecido a cien kilómetros del estadio más lindo del mundo, me obligó a ingeniármelas para poder seguir, fin de semana a fin de semana, al viejo RAMPLA desde mi San José natal.
En aquellos años donde los goles eran en blanco y negro y se veían en los polideportivos de los noticieros dominicales o en las fotos de la página de atrás de los diarios, aprendí a querer al picapiedra y a sentirlo como una de mis pasiones, seguramente la más irracional y la más fuerte.
Tuve que esperar hasta mi adolescencia, allá por los años ochenta, cuando radicado en el barrio del cordón - con la idea de estudiar arquitectura pero en los hechos descubriendo y potenciando otra de mis pasiones, la que me sirve de sustento de vida, la publicidad - comencé a seguir a RAMPLA por las diferentes canchas de Montevideo y luego del país.
Y lo he seguido siempre que las circunstancias me lo han permitido, y por tanto me ha tocado vivir varios momentos amargos como el de hoy, desde el primer descenso que recuerdo, en el Centenario en un 0 - 1 ante Miramar luego de una serie de empates en el Viera.
Seguramente el no ser del barrio, el no estar día a día con gente que siente lo mismo que uno, el estar ahora radicado en Maldonado y con una serie de responsabilidades personales que me hacen casi imposible ir hasta Montevideo los fines de semana - y para colmo este año el día que nos toca Atenas de rival a mi me tocaba un trabajo en Colonia - hagan que uno valore mucho más el simple hecho de ver la camiseta en la cancha y disfrute de eso, de simplemente ver al cuadro ahí, compitiendo.
Todos sabemos lo que es no poder competir, nos tocó vivirlo, pero seguramente quienes no podemos ir fin de semana a fin de semana, cuando volvemos a una cancha y más al Olímpico, lo disfrutamos más allá de lo doloroso del resultado.
Quiso el destino que me tocara viajar rumbo a Rivera en la jornada del domingo y por tanto pasar por Tacuarembó. No podía entonces faltar, como no faltaron hinchas, de esos que veo desde que veo a Rampla. Sí es verdad, éramos pocos, pero estábamos ahí, como corresponde, como siempre ha sido, como siempre me han contado que ha sucedido cuando juega el viejo Rampla.
Claro que para ser honestos deba decir que tal vez si no fuera porque tenía una abstinencia brutal de ver al equipo en vivo, de estar en una tribuna, en el primer tiempo me hubiera puesto a mirar a los pibes que jugaban en el pastito de adentro del velódromo del complejo deportivo de Tacuarembó. Es que los primeros 45 minutos se jugaron a ritmo de solteros contra casados y entendí claramente el por qué del enojo de mucho en los foros, más allá que no comparta las formas de las protestas.
Lo que era la primer final para nosotros la empezamos jugando con displicencia. Ellos movían la pelota con tranquilidad, nosotros le dábamos espacio y nos tiraban pelotazos cruzados a las espaldas de Alejandro Rodríguez, en realidad entre éste y el coto Vargas, para que nos entraran por ahí con centros a Aldo Díaz.
Nosotros lográbamos entrar por nuestra derecha, por el lado de Vega, que ingresó varias veces al área para meter la pelota cruzada, donde un par de veces logró dominar Richard pero sin buena puntería o encontrando a un arquero muy bien ubicado y con claridad para resolver.
Richard por su parte buscó varias veces desde lejos pero sin lograr inquietar. El problema es que sobre el final del primer tiempo, cuando más estábamos atacando llegó el gol de ellos. Aldo Díaz que esta semana cumplió 40 años, entró al área con resto como si fuera el más joven de la cancha. Se metió entre Tejera y Montero, hizo la pared con un compañero y definió notablemente en el arco donde estábamos nosotros para que el buen marco de público que acompañó al descendido Tacuarembó terminara de gritarnos que nos llevaban con ellos.
Pero los gritos duraron lo que demoró en recorrer la pelota el largo de la cancha ya que de movida atacamos de nuevo por la derecha, la buscamos por el medio, hubo una serie de rebotes que desde donde estábamos no pudimos ver y Mauro Vila la mandó al fondo de la red.
Mauro que fue a mi juicio el que más quiso y el que más ideas tuvo, sobretodo en el segundo tiempo. Un segundo tiempo donde sí vimos a Rampla con otra actitud, con esa que me hubiera gustado ver desde el vamos. Con Olveira prácticamente adentro de la cancha y con los jugadores metiendo con ganas.
Para el segundo tiempo no volvió Vega que se había mostrado sentido y si bien se lo critica (y creo que con razón) por ser muy frío, sabe con la pelota y generó situaciones de peligro abriendo la defensa por derecha. Entró Matías Choca en su lugar que no tuvo la misma dinámica de juego pero que aportó lo suyo en el ataque. Luego entró Raimondi por Alejandro Rodríguez en un cambio que nos hacía jugarnos al todo o nada y era lo que debíamos hacer. Los teníamos ahí, estaba para caer, pero se vino la contra y otra vez Aldo Díaz.
Honestamente pensé que el equipo se caía como ya lo vi caerse por televisión, pero no fue así y realmente ví al viejo Rampla que quiero ver. El equipo fue al ataque quiso y se llegó al empate con un gol de prepo, Raimondi atropelló al golero, le ganó la pelota en un rebote y entró con ella y todo al arco.
La treintena de gargantas que llegaron desde la capital al norte del país comenzaron a cantar y a hacerse sentir más que las casi mil almas tacuaremboenses que estaban en la tribuna.
Mauro Vila por izquierda las quería todas, Muriel Orlando entró por Machado que se lo había perdido un par de veces, Raimondi, Orlando, Richard y Galo se perdieron el tercero mano a mano con el golero, pero la más clara la tuvo Dany Tejera en el tercer corner consecutivo que tiramos desde la tribuna principal y el arco donde estábamos nosotros. La pelota la jugó corta Mauro para Richard, este la devolvió y el centro de Mauro lo manoteó el golero, le pegó en la cabeza a Dany que estaba contra el segundo palo a medio metro de la línea de gol y la pelota pegó en la cara externa de la red.
Teníamos cuatro delanteros netos, Richad por derecha, Muriel y Raimondi al medio, y Vila por izquierda. Los teníamos contra las cuerdas, parecía que el gol caía, pero nos quedamos sin ideas, nos repetimos en los centros de Mauro que eran sacados por los centrales de Tacuarembó y cuando no la recuperamos en tres cuarto de cancha donde Choca era el que la buscaba y movía, se vino la contra de ellos y nos hicieron un golazo, que ese sí nos dejó sin reacción.
Pero ves... ese golpe te lo acepto, esa bajada de brazos a un minuto del final cuando estábamos jugados, es normal. No fue hoy que descendimos y esto lo digo en base a leer a quienes escriben en el Bravo Rampla, que es una forma de mantenernos informado y que entonces cómo no me iba a ofrecer a darles una mano estando yo en la cancha si suelen ser mi nexo entre mis ganas de saber del club y lo que pasa.
Hoy me tengo que olvidar del primer tiempo y rescatar esos 40 minutos del segundo tiempo donde hicimos lo que pudimos, con nuestras falencias, pero entregándonos por la camiseta. 40 porque después del tercero de ellos se terminó todo, aunque de movida pudimos empatarlo ya no nos daba y luego llego el cuarto que fue anecdótico.
Sin embargo hoy no me puedo olvidar que éramos pocos pero estábamos ahí a 400 km del Olímpico y hoy descendimos y desde la tribuna se reclamó a los jugadores y al cuerpo técnico el gesto de por lo menos alzar la mirada y agradecer a quienes estábamos ahí en las malas. No pasó. Se fueron sin reconocer que a pesar de todo ahí estaba el hincha de RAMPLA, aunque sea representado en uno solo, no importa, ahí estaba y no lo vieron, no lo miraron.
Equivocado o no, el hincha es la base del club y yo también tengo como socio toda la responsabilidad de lo que es la institución, por eso, porque es muy poco lo que aporto día a día, me pareció oportuno hacerme un ratito en mi viaje al norte para escribir estas líneas y llamar a los socios todos, a pensar cómo podemos cambiar esta realidad, porque no estamos así por el técnico tal o cual, por el gol que no fue, o por los dirigentes de turno. Estamos así por mí, por vos y por todos que no hemos sabido cómo canalizar positivamente lo que sentimos y construir el club que somos.
A no olvidarnos, que no hay nada más lindo que ver a RAMPLA en la cancha, ya supimos todos lo que es no competir, yo lo sé semana a semana lo que es gastarme el dedo haciendo click para ver si hay actualización en esta página y saber qué pasa con el club.
Un abrazo al equipo de El Bravo Rampla, un agradecimiento por darnos a quienes no podemos ir a la cancha todas las veces que quisiéramos la oportunidad de vivir los partidos lo más cercano posible.
Vamos a volver. Debemos trabajar para ello.
Fotos y comentario: Siul Bango.
domingo, 31 de mayo de 2015
lunes, 25 de mayo de 2015
De mal en peor
Rampla Juniors perdió 1-3 ante Juventud en el Méndez Piana y quedó al borde del descenso a Segunda División. Los picapiedras apenas han sumado 3 de los últimos 18 puntos en disputa, y ahora necesitan ganar los 6 que quedan para aspirar a mantener la categoría, aunque ya no dependen de sí mismos: deberán esperar que El Tanque, Atenas y Cerro dejen puntos por el camino.
El partido ante los pedrenses fue más de lo mismo. Un equipo de Rampla sin ideas, sin funcionamiento, que no se sabe a qué juega y tiene enormes problemas defensivos. Solo “sobrevive” mientras los rivales desperdician sus chances de gol o Long milagrosamente los evita, hasta que una pelota entra en el arco y, al igual que en el clásico, el equipo se termina de desmoronar anímicamente.
Este momento de Rampla es consecuencia de muchos factores y de problemas institucionales que vienen de hace mucho tiempo atrás. No nos vamos a referir a eso en esta crónica. Hablaremos de lo puntual, del momento deportivo actual.
Tenemos un equipo mal dirigido por Jorge “Chifle” Barrios, que nunca plasmó una idea de juego en la cancha y siempre terminó con pelotazos a Machado y Dzeruvs como único argumento ofensivo. En algunos partidos con eso alcanzó, pero en la mayoría no. Por otra parte, el entrenador nunca pudo arreglar una defensa que siempre hizo agua y que por algo es la segunda más goleada del Torneo Clausura.
El primer gol de Juventud es el mejor ejemplo. Con dos jugadores, uno que tira el centro y otro que cabecea, les alcanzó a los pedrenses para hacerle un gol a todos los defensas de Rampla, que fueron espectadores de lujo. Es insólito lo completamente solo que aparece Palacios para convertir el tanto mientras todos miran. Y antes de eso, Juventud había contado con por lo menos 6 o 7 aproximaciones peligrosas dentro del área que terminaron afuera o en notables intervenciones de Long.
Previo al 0-1, el “Chifle” Barrios otra vez se había equivocado con los cambios. Sacó a Marcel Román y perdió marca en el medio de la cancha, dejando espacios que luego Juventud aprovecharía. Puso a Richard Núñez, que no era el jugador adecuado para poner en un partido friccionado y donde la pelota iba más por arriba que por abajo. Y lo peor es que da la sensación que el DT hizo el cambio influido por los gritos de un par de parciales desde atrás del alambrado.
Después de aquel primer gol vino la expulsión de Dzeruvs, parte del nerviosismo general que vivía el equipo tras el tanto de Juventud, y los goles pedrenses que sentenciarían el pleito: uno de penal (bien sancionado) y el otro en maniobra personal de Palacios. En los descuentos llegó el 1-3 convertido por Muriel Orlando de cabeza, tras centro de Richard Núñez.
Al final del partido, Barrios puso el cargo a disposición, algo que, humildemente, creemos que debió hacer ni bien finalizado el partido clásico. Fue un error de la Comisión Directiva el haber traído un entrenador que apenas había dirigido a Wanderers y Cerrito sin éxito, y que dejó a los auriverdes al borde del descenso (finalmente perdieron la categoría pero el entrenador ya había renunciado un par de fechas antes, básicamente lo mismo que hizo ahora en Rampla).
Un plantel mal conformado, que perdió jugadores fundamentales (Malán, Aprile, García, Barreto) y no se reforzó como debía. Se trajeron futbolistas viendo videos de YouTube o por recomendación de empresarios que obviamente no tienen otro lugar donde colocar a sus representados. Por algo será que los acercan a Rampla.
Un grupo que no tiene líderes futbolísticos y jugadores con personalidad que contagien al resto. Por poner un ejemplo, se trajo a Jim Varela, un volante central juvenil para pelear un descenso, en vez de buscar un mediocampista con carácter y experiencia como indica la historia de Rampla.
Contra Juventud, luego de que un rival "sobrara" metiendo un pase de rabona, el único que se lo reprochó enérgicamente fue Mauro Vila. Fue el único que tuvo un poco de "vergüenza deportiva" mientras sus compañeros se hacían los desentendidos. Y no lo decimos para idolatrar a Vila, sino porque esa situación demuestra que tampoco se ve que haya compañerismo en el grupo.
Es un plantel más preocupado por cobrar en fecha y hacer paro o no concentrar que por ganar los partidos y salir de la difícil situación deportiva, pero que cobró y concentró previo al choque con Juventud y sin embargo no mostró nada diferente. Mucha queja y poco compromiso con la causa.
En fin, lamentablemente ya estamos jugados y casi condenados. Veremos qué acontece en las próximas horas con la designación de un nuevo cuerpo técnico, si es que la Comisión Directiva le acepta la renuncia a Barrios. Quedan dos partidos, el próximo contra Tacuarembó en el Goyenola y el último frente a Defensor Sporting en el Olímpico. Ni que hablar que Rampla debe ganar los 2 partidos y esperar una serie de resultados para seguir en Primera. Más que un técnico, habría que traer un mago.
Veremos si después de lo que puede ser el peor campeonato de la historia (porque habría que revisar si alguna vez Rampla perdió los dos clásicos y además se fue a la B) y de lo que puede ser el segundo descenso en 3 años, alguien se hace responsable de este desastre institucional y futbolístico que es Rampla Juniors.
Comentario: Mr. Baru (@crearoreventar)
Gritos para intimidar a los rivales: Emilio Fernández (@DurosConceptos)
Fue a sacar fotos al triángulo de las Bermudas y nunca más fue visto: Adrián Barreto (@adribarreto90)
El partido ante los pedrenses fue más de lo mismo. Un equipo de Rampla sin ideas, sin funcionamiento, que no se sabe a qué juega y tiene enormes problemas defensivos. Solo “sobrevive” mientras los rivales desperdician sus chances de gol o Long milagrosamente los evita, hasta que una pelota entra en el arco y, al igual que en el clásico, el equipo se termina de desmoronar anímicamente.
Este momento de Rampla es consecuencia de muchos factores y de problemas institucionales que vienen de hace mucho tiempo atrás. No nos vamos a referir a eso en esta crónica. Hablaremos de lo puntual, del momento deportivo actual.
Tenemos un equipo mal dirigido por Jorge “Chifle” Barrios, que nunca plasmó una idea de juego en la cancha y siempre terminó con pelotazos a Machado y Dzeruvs como único argumento ofensivo. En algunos partidos con eso alcanzó, pero en la mayoría no. Por otra parte, el entrenador nunca pudo arreglar una defensa que siempre hizo agua y que por algo es la segunda más goleada del Torneo Clausura.
El primer gol de Juventud es el mejor ejemplo. Con dos jugadores, uno que tira el centro y otro que cabecea, les alcanzó a los pedrenses para hacerle un gol a todos los defensas de Rampla, que fueron espectadores de lujo. Es insólito lo completamente solo que aparece Palacios para convertir el tanto mientras todos miran. Y antes de eso, Juventud había contado con por lo menos 6 o 7 aproximaciones peligrosas dentro del área que terminaron afuera o en notables intervenciones de Long.
Previo al 0-1, el “Chifle” Barrios otra vez se había equivocado con los cambios. Sacó a Marcel Román y perdió marca en el medio de la cancha, dejando espacios que luego Juventud aprovecharía. Puso a Richard Núñez, que no era el jugador adecuado para poner en un partido friccionado y donde la pelota iba más por arriba que por abajo. Y lo peor es que da la sensación que el DT hizo el cambio influido por los gritos de un par de parciales desde atrás del alambrado.
Después de aquel primer gol vino la expulsión de Dzeruvs, parte del nerviosismo general que vivía el equipo tras el tanto de Juventud, y los goles pedrenses que sentenciarían el pleito: uno de penal (bien sancionado) y el otro en maniobra personal de Palacios. En los descuentos llegó el 1-3 convertido por Muriel Orlando de cabeza, tras centro de Richard Núñez.
Al final del partido, Barrios puso el cargo a disposición, algo que, humildemente, creemos que debió hacer ni bien finalizado el partido clásico. Fue un error de la Comisión Directiva el haber traído un entrenador que apenas había dirigido a Wanderers y Cerrito sin éxito, y que dejó a los auriverdes al borde del descenso (finalmente perdieron la categoría pero el entrenador ya había renunciado un par de fechas antes, básicamente lo mismo que hizo ahora en Rampla).
Un plantel mal conformado, que perdió jugadores fundamentales (Malán, Aprile, García, Barreto) y no se reforzó como debía. Se trajeron futbolistas viendo videos de YouTube o por recomendación de empresarios que obviamente no tienen otro lugar donde colocar a sus representados. Por algo será que los acercan a Rampla.
Un grupo que no tiene líderes futbolísticos y jugadores con personalidad que contagien al resto. Por poner un ejemplo, se trajo a Jim Varela, un volante central juvenil para pelear un descenso, en vez de buscar un mediocampista con carácter y experiencia como indica la historia de Rampla.
Contra Juventud, luego de que un rival "sobrara" metiendo un pase de rabona, el único que se lo reprochó enérgicamente fue Mauro Vila. Fue el único que tuvo un poco de "vergüenza deportiva" mientras sus compañeros se hacían los desentendidos. Y no lo decimos para idolatrar a Vila, sino porque esa situación demuestra que tampoco se ve que haya compañerismo en el grupo.
Es un plantel más preocupado por cobrar en fecha y hacer paro o no concentrar que por ganar los partidos y salir de la difícil situación deportiva, pero que cobró y concentró previo al choque con Juventud y sin embargo no mostró nada diferente. Mucha queja y poco compromiso con la causa.
En fin, lamentablemente ya estamos jugados y casi condenados. Veremos qué acontece en las próximas horas con la designación de un nuevo cuerpo técnico, si es que la Comisión Directiva le acepta la renuncia a Barrios. Quedan dos partidos, el próximo contra Tacuarembó en el Goyenola y el último frente a Defensor Sporting en el Olímpico. Ni que hablar que Rampla debe ganar los 2 partidos y esperar una serie de resultados para seguir en Primera. Más que un técnico, habría que traer un mago.
Veremos si después de lo que puede ser el peor campeonato de la historia (porque habría que revisar si alguna vez Rampla perdió los dos clásicos y además se fue a la B) y de lo que puede ser el segundo descenso en 3 años, alguien se hace responsable de este desastre institucional y futbolístico que es Rampla Juniors.
Comentario: Mr. Baru (@crearoreventar)
Gritos para intimidar a los rivales: Emilio Fernández (@DurosConceptos)
Fue a sacar fotos al triángulo de las Bermudas y nunca más fue visto: Adrián Barreto (@adribarreto90)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)