domingo, 15 de marzo de 2015

Perdimos más que un partido

Jugando en casa ante Danubio, Rampla Juniors no solo perdió la oportunidad de sumar puntos en un partido que se le había presentado favorable, sino que además se quedó sin 3  futbolistas para el próximo encuentro, frente a Atenas de San Carlos. Si a esto le sumamos la eventualidad de que nuestra institución sea sancionada por los hechos acontecidos al final del cotejo, el saldo es aún más negativo. Y para peor, el domingo todos nuestros rivales directos ganaron.

En ventaja casi desde el inicio, los picapiedras no supieron mantener la diferencia y aprovechar la fragilidad que mostraba la última línea danubiana para liquidar el pleito. Ahí estaba la clave del partido, ya que nuestra defensa tampoco daba mucha seguridad.

En ese tiempo en que fuimos ganando, ni siquiera pudimos retener el balón. Abusamos del pelotazo largo, buscando que Paul Dzeruvs hiciera algo contra toda la defensa rival. Entonces la pelota la tenían siempre ellos, y nosotros lo único que hacíamos era aguantar los permanentes ataques hacia nuestro arco. Long nos salvó en varias incidencias, pero no podría hacerlo en todas.

Luego de que llegara la igualdad visitante, el “Chifle” Barrios agotó las variantes para buscar el triunfo, pero ahí el partido ya era otro. Los cambios debieron llegar antes, cuando se veía venir el empate danubiano. A partir de ese momento el juego se hizo de ida y vuelta, y estaba para cualquiera, hasta que llegó la injusta expulsión de Cuello, el segundo tanto de Danubio y el bochorno del final.

Rampla comenzó jugando con un equipo que tuvo dos variantes respecto a los que habían sido titulares ante River. Ambos cambios fueron obligados. Ingresaron Diego Barboza por Fabián Vargas (suspendido) y Emanuel Cuello por Maximiliano Montero (lesionado).



Los picapiedras salieron con mucha actitud desde el primer minuto. Dispuestos a llevarse por delante a su rival. Fue bueno lo de Jim Varela, quitando y distribuyendo. También hubo interesantes subidas de Cuello, juntándose con Galo, e interesantes movimientos de Dzeruvs.

La primera llegada fue justamente desde los pies de Paul. Recibió el balón por la punta izquierda, enganchó al medio y sacó un sorpresivo remate al primer palo, cuando todos esperaban el centro. La guinda se metía abajo contra el poste, pero el arquero danubiano llegó para quedarse con ella.

A los 12 minutos llegaría la apertura en el marcador, toda obra de Richard Núñez. Tomó la pelota en el medio del ataque, se sacó a un par de rivales encima y generó la falta en una zona ideal para su pegada. Luego ejecutó de forma magistral el tiro libre y puso al rojiverde 1-0 arriba.

Como tantas veces nos ha pasado, y aunque parezca mentira, el gol fue peor para Rampla. Nos retrasamos muchísimo en el campo, con nuestra línea final casi contra el área y los volantes también replegados, ya no presionando al rival en el medio campo como en los primeros minutos. Desde el banco de suplentes se veían los gestos del técnico para que sus jugadores salieran, cosa que no ocurría.

Así Danubio se empezó a acercar cada vez más al arco de Long, aunque no lo haría con peligro hasta los últimos minutos de la parte inicial. Rampla por su parte tuvo una buena chance de aumentar a los 27’, tras un quite y perfecto pase de Román para Dzeruvs, quien bajó la pelota sobre el segundo palo y quiso picarla por encima del arquero, sin éxito.

Bernardo nos salvó dos veces en los últimos 5 minutos. Primero tapando un remate abajo, desde muy cerca, cuando un futbolista franjeado le ganó la posición a Santucho y pudo rematar de media vuelta. Luego quedándose con un cabezazo sorpresivo, tras una volea mitad centro mitad tiro al arco de un rival. Ambas incidencias fueron un aviso de lo que pasaría en el complemento.

Ya desde los primeros minutos del Segundo Tiempo, Danubio llegaba hasta nuestra área con mucha facilidad. Nos veníamos salvando porque la pelota siempre rebotaba en alguien, o se iba afuera, o moría en las manos de Long. Hasta que a los 13’, tras un rebote, la mandaron a guardar. Debimos hacer algún tipo de variante para evitar esa igualdad que se veía venir.

Después si, llegaron los cambios. Entraron Leonardo Fagúndez por Núñez, Mauro Vila por Galo y Muriel Orlando por Machado. Rampla ganó en dinámica y en velocidad. El partido se hizo de ida y vuelta. Ellos tuvieron una clara a los 26’, cuando un delantero recibió dentro del área y pudo girar, ante la marca de Barboza. Afortunadamente Long estuvo rápido en la acción y tapó el remate.

Hasta que a los 36’ se nos empezó a caer la estantería. El árbitro Federico Arman, que venía sacando tarjetas amarillas a rolete para los futbolistas de Rampla, expulsó a Emanuel Cuello por doble amonestación. La primera tarjeta fue una falta propia del juego, que bien pudo solucionarse con una advertencia verbal, y la segunda fue por una pierna en alto donde Cuello toca la pelota, sin poner en riesgo la integridad física del rival. La expulsión fue un castigo totalmente excesivo.

Y dos minutos después, sobre el sector izquierdo, el que quedó descubierto por la ausencia de Emanuel, llegaría la jugada del segundo gol danubiano. Vila perdió la pelota en la salida, intentó recuperarla sin éxito, llegó un pase al segundo palo, un futbolista rival entró totalmente solo, tocó la pelota al medio ante la salida de Long y el argentino Matías Castro definió de cabeza ante el arco libre.

Este muchacho Matías Castro, tuvo la brillante idea de ir a gritar el gol frente a la hinchada de Rampla, señalándose la oreja, haciendo gestos y pateando el banderín que lleva nuestros colores. ¿Qué hizo el juez Federico Arman? NADA. Tuvo que acercarse el cuarto árbitro a pedirle que amonestara al futbolista danubiano, seguramente por las protestas desde nuestro banco de suplentes.

Eso fue lo que encendió la mecha. El nerviosismo de nuestros futbolistas y de nuestra hinchada fue total. Luego vino la expulsión de Diego Barboza, también por doble amonestación, y en la última jugada del partido la tarjeta roja para Marcel Román. Fue en una incidencia donde Long se mandó a buscar la heroica, Marcel quedó como último hombre y según el juez cometió falta en su intento por evitar que un jugador danubiano definiera con el arco libre.

El árbitro pitó el final del partido y la cancha era un hervidero. En una decisión insólita, los jueces se fueron para el vestuario antes de que se retiraran los equipos. Insólita y anti-reglamentaria. Un puñado de hinchas de Rampla se arrimaron a la boca del túnel y les tiraron alguna cosa.

Los jugadores de Danubio, mientras tanto, se quedaron en el medio de la cancha. Tenían miedo de salir. Esperaron a que la policía volviera de escoltar a los árbitros para salir debajo de sus escudos. Fue más teatro que otra cosa. Hoy los medios publican la foto como si los jugadores de Danubio fueran refugiados de Gaza. El tema es que nuestra institución quedó expuesta a la manija de los medios y a posibles sanciones económicas y deportivas.


¿El juez nos perjudicó? Si. Como quien dice, “flechó” la cancha en contra nuestra. Hasta algunos periodistas que fueron al partido lo reconocen. ¿Los jugadores de Danubio provocaron? Si. También reconocido por los medios presentes. El tema es que nuestra gente no puede dejarse llevar por eso ¿Qué pasa si nos llegan a sancionar obligándonos a jugar sin público? Todos los hinchas de Rampla nos quedamos sin ver a nuestro club solo porque a un par de inadaptados se les soltó la cadena.

Debemos darnos cuenta que cualquier acto individual puede perjudicarnos a todos. Y que como nos estamos jugando cosas importantes, nada menos que la permanencia en la categoría, hay muchos equipos esperando cualquier oportunidad para sacar ventaja.  Cosas como las de este partido, no pueden pasar más. Los hinchas de verdad no harían nada que pudiera perjudicar a su equipo.

El tiempo dirá qué consecuencias tendrá todo esto que pasó. Ahora hay que pensar en el próximo juego, ante el sorpresivo Atenas de San Carlos, que en algún momento era un rival directo y ahora parece ya salvado. Ellos llegan muy bien y nosotros mal, con dos derrotas a cuestas y varias ausencias. Ojalá que nuestro equipo se haga fuerte en la adversidad. ¡Arriba Rampla!

Comentario: Mr. Baru (@crearoreventar)
Está tan solicitado que se fue a sacar fotos en otro campeonato: Adrián Barreto (@adribarreto90)
Se quedó estudiando una fórmula para que nos salvemos: Emilio Fernández (@durosconceptos)

lunes, 9 de marzo de 2015

30 minutos y nada más

En tan solo media hora de juego, River Plate apabulló a Rampla Juniors y logró una ventaja de 4-0 que luego sería indescontable para los rojiverdes. En esos primeros 30 minutos, una notoria diferencia de dinámica y velocidad permitió a los darseneros llegar con gran facilidad hasta el arco picapiedra, y concretar las chances en la red con una altísima efectividad.

Luego Rampla intentó reponerse, pero ya era tarde, la ventaja era indescontable. El equipo mejoró y tuvo alguna chance para descontar, casi siempre en los pies de Paul Dzeruvs, pero se encontró con una actuación muy segura del arquero rival. También es justo decir que River bajó el ritmo cuando se supo ganador ante tan amplia diferencia.

Los dirigidos por Jorge Barrios salieron al campo con el regreso de Bernardo Long en el arco; Fabián Vargas, Alejandro Rodríguez, Carlos Santucho y Maximiliano Montero; Marcel Román, Jim Morrison Varela y Diego Galo en el medio; Richard Núñez de enganche; Paul Dzeruvs y Luis Machado en ofensiva.



De movida se vió la diferencia de dinámica y velocidad entre uno y otro equipo. A nuestros futbolistas los pasaban como postes. Ni el mediocampo ni la defensa hacía pie. A los 2 minutos ya nos salvamos, con un remate desde dentro del área que pegó en el travesaño, cayó sobre la línea y salió. Dos vueltas de reloj después no tendríamos tanta suerte.

Los rojiverdes atacaban, buscando fundamentalmente a Dzeruvs en largo, y Paul se las arreglaba para complicar a sus marcadores, obligando algún córner e incluso sacando remates que encontraron una buena respuesta del arquero.

El problema es que en cada tiro de esquina, con nuestros zagueros yendo a buscar el cabezazo, el arquero de River descolgaba con facilidad, sacaba rápidamente y los jugadores darseneros salían disparados hacia nuestro arco, tomándonos en inferioridad numérica porque los nuestros volvían mucho más lento.



Y así nace el primer gol. Fue los 4’, tras un pase a la punta derecha, desborde y toque al medio, donde un futbolista local recibe totalmente solo, con todo el tiempo del mundo para parar la pelota, para rematar cruzado y dejar sin asunto a Long. Si bien nuestros marcadores ya habían regresado a la defensa, estaban todos desordenados y mal parados.

A los 11’ llegó el 2-0, esta vez triangulando en la puerta del área, haciendo una pared y fusilando a Bernardo, que la tocó pero no pudo sacarla. El mediocampo nuestro no podía frenar a los rivales, y éstos llegando con pelota dominada en las puertas del área eran letales. A esa altura los darseneros habían atacado tres veces y marcado dos goles.

Sobre los 18’ tuvimos una chance para descontar. Nos avivamos que el arquero rival descolgaba todos los tiros de esquina y lo lanzamos al segundo palo, bien pasado. Machado ganó y la cruzó al otro lado. Santucho cabeceó casi sobre la línea, pero rápidamente el guardameta darsenero volvió al sector y se quedó con la pelota.

Y a los 21’ nos embocaron otra vez, ahora a partir de un saque de costado. Un jugador de River recibió en el área, giró y tiró, pero esta vez Bernardo pudo tapar. La jugada siguió, lo desbordaron al Coto Vargas, vino el centro, Long llegó a manotear la guinda pero un futbolista darsenero que estaba totalmente desmarcado, aprovechó el rebote y la mandó al fondo del arco. Cuatro llegadas a fondo de River, tres goles. Virtud del rival por su efectividad pero también aprovechando la pasividad de nuestra retaguardia.



Agazapado, el equipo local dejaba que Rampla se le viniera, porque sabía que cuanto más avanzáramos, más espacios dejaríamos para el contragolpe. Llegamos con un remate de media distancia de Machado a los 26’ que el arquero sacó al córner. Nos aproximábamos al arco contrario pero nos faltaba claridad en el último pase, y moríamos en impulsos individuales.

Hasta ahí, podía haber una luz de esperanza si descontábamos rápido, pero un par de minutos después se liquidaría la historia. De un despeje de punta y para arriba de River, quedaron 2 contra 2 Ale Rodríguez y Santucho. El primero saltó pero cayó sin rechazar la pelota, y luego el segundo quiso bajarla en vez de ventarla para la tribuna, la perdió y la dupla atacante darsenera definió con facilidad ante la salida de Long. Partido liquidado.

En los últimos minutos tuvimos un par de llegadas a través de Richard Núñez y Paul Dzeruvs. El número 10 quiso entrar eludiendo al área y perdió la guinda en el último enganche. Paul por su parte exigió dos veces al portero rival, tras pases en profundidad de Galo y “Coto” Vargas. Así llegamos al final del primer tiempo.

Para el complemento, “Chifle” Barrios dispuso el ingreso de Emanuel Cuello por Jim Varela y el debut del argentino Muriel Orlando, quien reemplazó a Luis Machado. Galo pasó como volante central y Emanuel se paró como volante zurdo. Así Rampla ganó un poco en velocidad y dinámica.



Orlando tuvo un par de chances en el área. Un cabezazo cruzado que controló bien el arquero y un remate de media vuelta que se desvió en un rival y se fue apenas afuera. Demostró que tiene habilidad y potencia, y puede dar una buena mano para lo que viene.

Otro que tuvo pincelazos interesantes fue su compatriota Leonardo Fagúndez, que ingresó a los 20’ por Richard Núñez. Con él Rampla mejoró en el manejo de la pelota y en la dinámica. Incluso tuvo un buen tiro libre que el arquero sacó por arriba del palo.

De todos modos, dio la sensación de que la mejoría picapiedra en el segundo tiempo también fue posible porque el rival notoriamente sacó el pie del acelerador. El partido ya se había definido en el primer tiempo, y lo que quedó para el complemento fue como una práctica de fútbol.

Llegó el pitazo final del árbitro Oscar Rojas y terminó el martirio. Queda por destacar el gran marco de público que acompañó a Rampla en este partido, pero claro, todos esperaban una actuación completamente diferente.



Hubo algunos reproches a nuestros jugadores, cosa que desde este espacio siempre repudiamos. El que quiera decirle algo a un futbolista, que vaya a la práctica o lo espere a la salida del partido, pero mientras la pelota gire hay que apoyar porque de otra forma lo único que se logra es perjudicar al equipo y por ende, perjudicarnos a todos. Desde este espacio, repudiamos ese tipo de actitud.

Este resultado obviamente es un llamado de atención, más por el rendimiento que por la diferencia en sí. Hay que corregir funcionamiento y actitud. No podemos volver a salir dormidos como ante River. Y también debemos ser conscientes de que no todos los partidos son iguales, ni los rivales son iguales. A veces hay que priorizar adaptarse al juego del oponente para contrarrestarlo, aunque eso implique cambiar de figura táctica o de futbolistas.

Todavía queda mucho camino por recorrer. Se perdió un partido, de los que a priori puede catalogarse como “perdible”. Ahora tenemos otro duro rival, como Danubio, pero en nuestra casa, donde tenemos que hacernos fuertes. Hay que dar vuelta la página y buscar un triunfo para recomponer el ánimo y seguir descontando posiciones en la tabla. Se puede, el objetivo sigue estando a nuestro alcance. ARRIBA RAMPLA!

Comentario: Mr.Baru (@crearoreventar)
Fotos del partido y de eventos organizados por otros equipos (!): Adrián Barreto (@adribarreto90)
Volvió a las canchas en este 2015: Emilio Fernández (@durosconceptos)